La llegada de un bebé a nuestra familia o a nuestro grupo de amigos es un acontecimiento que todos queremos celebrar. Actualmente en occidente no es un hecho tan común y queremos darles la bienvenida como se merecen. La forma más habitual es agasajando al nuevo miembro de la familia con regalos, y uno de los obsequios estrella es la ropa.

Así, los bebés llegan al mundo con más ropa nueva de la que podrán usar. Lo nuevos padres suelen encontrarse con ropa de tallas y modelos repetidos o diseños que no se ajustan al estilo de vida de la familia. Además, los bebés crecen tan rápido que son muchas las ocasiones en que, aunque queramos, no podemos ni llegar a estrenar algunas prendas.

Llevar una pieza de ropa a nuestro armario requiere una inversión de energía enorme: miles de litros de agua para el cultivo de la materia prima, trabajo humano, pesticidas, fertilizantes y tintes químicos, desgaste del suelo, electricidad para hilar y tejer las telas, petróleo para el transporte, etc. Son muchas las ocasiones en las que el precio de las prendas no refleja estos costes y el pago de la diferencia se hace a base de explotación humana, de incumplimiento de normativas ambientales o de métodos de fabricación y extracción de materias primas poco éticos. Como ves, aunque el pago no lo hagas en el momento de la compra, lo haces a futuro puesto que nuestro planeta es uno y, por lejos que se efectúen los actos contaminantes, acaban llegándonos por mar o aire.

A la hora de vestir a nuestros hijos nos encontramos con una contradicción. Por una parte, el deseo de protegerlos de agentes tóxicos o agresivos con ropa saludable de calidad y, por otra, la necesidad de invertir razonablemente puesto que crecen y rompen la ropa muy rápido dejándola obsoleta cada temporada.

Por todo esto voy a compartir algunas ideas que pueden ayudarte a vestir a tu hijo de manera sostenible:

  • Reutiliza y recicla. Se suele decir que la prenda más sostenible es la que ya existe, por lo que darle una segunda, tercera o cuarta vida es lo más razonable que podemos hacer. Pasarnos la ropa de nuestros hijos entre amigas, hermanas o primas es la primera opción a la hora de vestir a nuestros hijos si nos importa la sostenibilidad. Además, este gesto te permite ahorrar dinero para invertir en prendas respetuosas con su piel y con el medio ambiente.
  • Si aún así necesitas comprar algo, considera comprar de segunda mano. Quítate los prejuicios y visita las tiendas de segunda mano de tu ciudad o las online. Verás como te sorprendes con lo que encuentras y con los precios. Además, hay webs de intercambio y otras en las que puedes vender lo que no usas y comprar prendas casi nuevas (como es el caso de percentil.com)
  • La ropa interior es la menos susceptibles de ser heredada y, además, está en contacto con las partes más delicadas del cuerpo por lo que recomiendo comprarlas de materiales naturales y orgánicos. Para evitar los químicos tóxicos en su piel puedes, por ejemplo, consultar com o maripuritijeritas.com. Las hacen con mimo y respetando el medio ambiente.
  • A partir de cierta edad la ropa se deteriora más; sobre todo los pantalones, que se rompen por las rodillas. Recuerda que la opción de poner un parche y alargar la vida de esa prenda es económica y ecológica.
  • Si tienes que comprar prendas nuevas, procura que sea de la mejor calidad que te puedas permitir. Ya que se gasta tanta energía en fabricarla, al menos que su vida sea larga. Existen muchas marcas sostenibles y/o artesanas, que fabrican en España, con condiciones laborales justas para sus trabajadores, con tejidos ecológicos y con tintes libres de tóxicos. Ahorramos el CO2 del transporte desde algún país lejano y, además, activamos las pequeñas economías. Dar nuestro dinero siempre a las grandes empresas ralentiza el proceso de cambio de valores que está pidiendo a gritos nuestro planeta y nuestra salud. Estas son algunos ejemplos de marcas con impacto positivo: SalvajitosAb.Origenes, Biobuu, Beekids, Racataplán o Cleoveo son sólo algunos ejemplos. En el caso de Cleoveo también practican el ecodiseño, creando ropa reversible y versátil que acompaña al niño en el crecimiento, alargando así su vida útil. Puedes buscar más en la guía de tiendas y marcas de Gansos Salvajes.
  • Si no te gusta comprar online, espera a ferias como Biocultura o mercados artesanales en los que puedes tocar y probar para comprar allí, o comprar en el futuro online a esas mismas marcas.
  • Busca diseños atemporales, versátiles, cómodos, fácilmente combinables y útiles que se ajusten a tu estilo de vida. No hay nada menos sostenible que la ropa que no usamos, sea por molestia, gusto o porque no encontramos la ocasión para ello.
  • Busca tejidos que no estén mezclados: 100% algodón, lino, bambú, cáñamo, seda… Las fibras naturales mezcladas con fibras sintéticas como el elastán o el poliéster resultan muy difíciles de reciclar y de degradar para el medio ambiente. Es necesario integrar el hábito de mirar la etiqueta siempre antes de comprar.
  • Busca que los tejidos sean orgánicos, esto significa que no se han usado pesticidas ni fertilizantes químicos que contaminan la tierra, el aire, el agua y nuestra piel. El certificado GOTS es la mejor garantía.
    Foto Salvajitos
  • Haz partícipe a tu hijo del proceso de adquisición de ropa. Habla con él de tus razones, de los hechos que ya hemos comentado y respeta su propio gusto. En estos tiempos se hace necesario introducir el consumo responsable como parte de la educación de nuestros hijos. Comprarles ropa sostenible hecha en España por artesanos, de segunda mano, regalar y heredar o intercambiar es una manera de dar ejemplo. Se puede aprovechar el acto de comprar ropa para explicar a los peques que tenemos que pensar en el por qué, en el cuánto y en el a quién compramos.
  • Busca a alguien para pasarle la ropa que ya se le quedó pequeña a tu hijo. Cuanto más tiempo la acumulas más pasada de moda estará y menos invitará a ser reutilizada. La guardamos pensando en el próximo hijo pero hay muchas variables que pueden hacer que no le sirva: que nazca en otra época del año, que no sea del mismo sexo o que no le guste a él o ya no te guste a ti, por ejemplo. Suelo pensar que soy como un río, que la ropa para este niño me ha llegado y, si tengo otro, me llegará también. Para ello es necesario fluir y confiar.
  • Si no tienes a quién darle la ropa, busca una organización humanitaria que la lleve a donde se necesite y alarguen su vida útil. Caritas, Humana o Ayuda a los Refugiados pueden ser buenas opciones.
  • El proceso de cambio de hábitos puede ser divertido. Se amable contigo misma, los cambios no se implementan en un día así que, si te ves comprando de forma tradicional por los motivos que sean, no te martirices con la culpa. Es un gran cambio y tiene sus pasos adelante y sus pasos atrás. Así que valora lo que haces en positivo y así podrás seguir avanzando.

Demostrar amor y alegría comprando ropa a los recién nacidos es algo que nos gusta a todos pero deberíamos añadir el hábito de preguntar a la madre/padre qué necesita antes de comprar impulsivamente.

Se está haciendo muy necesario madurar como consumidores. El cambio de hábitos de consumo es un proceso que tiene mucho que ver con nuestro mundo emocional: la vergüenza o los prejuicios para comprar de segunda mano, de pedir a alguien que nos pase ropa, el miedo a lo que dirán si no llevamos el regalo apropiado en el momento apropiado, la dificultad de pasar por el vacío o desconcierto que todo cambio requiere y otras muchas emociones.

Los niños tienen en su mano el derecho y el deber de construir un mundo que puedan habitar en armonía con la naturaleza y con todos los seres humanos. Los adultos debemos acompañarlos en sus primeros pasos hacia una nueva forma de pensar y actuar, una nueva conciencia de este mundo maravilloso pero finito que se nos ha regalado. Hacer que las primeras prendas de un recién sean sostenibles es acercar al presente un mundo futuro más saludable, más ético, más humano… más vivible.

Photo by Blaise Vonlanthen on Unsplash

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