Una mujer promedio usa a lo largo de su vida alrededor de 6000 tampones u 8000 compresas. Son unos 6 kg de basura al año. (Fuente: Agencia Catalana de Residuos) Menstruamos una media de 36 años de nuestra vida así que generamos una media de 228 kg de basura menstrual en nuestra vida. Eso en el mejor de los casos porque, si eres de las que usa salvaslips diariamente y en la madurez usas compresas para las pérdidas de orina(*), la cifra se dispara enormemente.

(*) Las perdidas de orina, por lo general se deben a la falta de tono en el suelo pélvico. No es una condición irreversible como nos suelen contar. Si te interesa el tema déjame te dejo un artículo sobre ello.

A nivel mundial son toneladas de residuos que van a parar a la tierra y los océanos. Nuestra basura menstrual ensucia ríos, playas, bosques, lagos y, por lo que sabemos, tardan una media de 500 años en degradarse. Es mucho tiempo para un producto que se usa una media de 5 horas y después se tira.

Lo peor es que esta basura es altamente tóxica, para el medio ambiente, y también para nuestro cuerpo.

En la etiqueta de los paquetes de compresas podemos leer su composición: celulosa, polietileno (plástico), papel siliconado, algodón, poliéster, polipropileno (tela plástica), pulpa de papel blanqueada y aromatizantes. Esta etiqueta no miente pero oculta información. Por ejemplo, no se habla de los productos químicos usados para la fabricación y que contienen esos componentes. Hablamos de:

Cloro: Es un potente agente blanqueante para el algodón y es muy tóxico.

Dioxinas: Se derivan del proceso de blanqueamiento con cloro. Son altamente tóxicas, disruptores endocrinos (interfieren en nuestro equilibrio hormonal) y cancerígenas. Las dioxinas pueden acumularse en el útero provocando problemas en embarazos y en nuestro sistema inmune. Su presencia en el cuerpo de las mujeres se asocia a enfermedades como la endometriosis, dismenorrea (reglas dolorosas), dolores pélvicos o infertilidad. Es un compuesto muy difícil de eliminar del cuerpo y de la tierra, por lo que resulta altamente contaminante y letal para animales de tamaño reducido.

Poliacrilato: Es un compuesto químico capaz de absorber grandes cantidades de líquido. Es la gelatina absorbente de las compresas, y también lo contienen los tampones. Está asociado con el síndrome de shock tóxico (SST).

Rayón: Es un tejido sintético. Las fibras artificiales se obtienen a partir de sustancias químicas que se producen a partir de materiales como el petróleo, la madera y el carbón. Surge una fibra muy absorbente que impide, eso sí, que la piel respire. Además, retiene la humedad, lo que puede derivar en un aumento anormal de la flora vaginal que puede dar lugar a infecciones. El rayón también se asocia al SST.

Pesticidas y fertilizante químicos: Están presentes en el algodón de cultivos extensivos no ecológicos. Son productos químicos tóxicos para el organismo, la tierra y el agua, son disruptores endocrinos y resultan cancerígenos.

Asbesto: El asbesto es un grupo de minerales que se utiliza en tejas, azulejos, baldosas, cemento, productos de papel, embragues de coches, frenos, envases, paquetería, revestimientos, pintura, talco, toallas higiénicas y tampones.  El Departamento de Salud y Servicios Humanos, la Oficina de Protección Ambiental y la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer de los Estados Unidos demostraron que los productos relacionados con el asbesto provocan cáncer. Un estudio hecho en la Universidad de Illinois por Donna C. Booisseau, concluyó que: “La industria del tampón incluye asbesto en sus productos con la intención de hacer sangrar más a las mujeres durante su período menstrual y favorecer así el aumento de consumo de esta mercancía”. O sea que se usan químicos tóxicos como estrategia de mercado.

Compresas de: SEMILLA ROJA y TIERRA SABIA – Foto: María Zafra

Ya muchas mujeres han cambiado el hábito de usar productos de usar y tirar por su salud y la de los ecosistemas. Existen productos alternativos con repercusiones positivas a la salud, la economía y la ecología como:

  • Compresas de tela: Hechas con tejidos orgánicos. Sin productos absorbentes, sin químicos y sin perfumes. Son reutilizables, se lavan en la lavadora tras cada uso y pueden durarte varios años. Son biodegradables.
  • Copa menstrual: Se utiliza como un tampón. La diferencia es que almacena la sangre y los fluidos vaginales, no los absorbe como los tampones, evitando la sequedad vaginal, y no hay riesgo de infecciones. No tiene productos químicos, está hecha de silicona médica y se hierve en casa después de la menstruación. Puede durar hasta 10 años.
  • Bragas menstruales: Braguitas diseñadas con tejido absorbente. Son cómodas, que se pueden lavar en lavadora y son reutilizables.
  • Esponja marina: Se puede usar como un tampón sin hilos. Es natural, reutilizable y biodegradable.
  • Sangrado consciente: Algunas mujeres saben controlar el esfínter vaginal para expulsar los fluidos cuando quieren.

Se trata solo de un cambio de mentalidad y de incorporar un nuevo hábito. Si quieres conocer marcas ecológicas de eco-menstruación, hechas de productos ecológicos y orgánicos puedes hacerlo desde aquí>.

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