Imagen: Copyright: Fairtrade International
Texto: Laura Perona
Responsable de Comunicación www.fairtradeiberica.com

La tendencia que ha tenido nuestra sociedad en las últimas décadas ha sido de desconexión con nuestro entorno, nos hemos desconectado de la naturaleza que nos da la vida, de la familia, del amor, y de nosotros mismos; y se ha fomentado el consumo rápido, el usar y tirar, enfatizando que lo importante son las apariencias, lo que lleves puesto, no quién eres. Por lo que no es de extrañar que toda esta pérdida de valores se haya trasladado también a la moda con el término Fast Fashion. Para que hoy en día podamos consumir ropa como si de comida rápida se tratase se deben dar ciertos factores, uno de ellos los precios irrisorios y para que esto sea viable la única fórmula es la explotación laboral de las personas que confeccionan lo que llevamos puesto.

Actualmente el sector textil mueve cada día 34.000 millones de euros solo en Europa, cabe destacar que el 80% de los trabajadores son mujeres, por lo que se puede decir que es un sector femenino, tanto quienes confeccionan la ropa como quienes la consumen.

¿Te imaginas un trabajo en el que mínimo tienes jornadas de 12h, días con mucha carga llegando a estar 24h, con únicamente 10 minutos de pausa para comer, sentada en una mesa en la que no puedes comunicarte con tus compañeros, en el que te prohíben estar dentro de organizaciones que defiendan los derechos laborales, y que si en el tiempo establecido no consigues los objetivos te reduzcan el salario al 50%?

Es difícil y casi imposible imaginarnos unas condiciones de trabajo tan duras, difícil para nosotros que vivimos en el primer mundo, en un país desarrollado, pero actualmente para miles de mujeres no les es difícil de imaginar pues es su pan de cada día.

Actualmente en Bangladesh existen los salarios más bajos del mundo con 50€ al mes, pero esto no es lo más alarmante sino que en la India en el año 2010 durante la recogida de algodón participaron 400.000 menores, la mitad menores de 14.

Entre toda esta desesperanza se alcanza ver un rayo de sol, y lo conforman las personas que luchan contra las injusticias, que se movilizan y apuestan por un consumo consciente, coherente y consecuente con sus pensamientos: el Comercio Justo.

El Comercio Justo es una alternativa al comercio que estamos acostumbrados, pues este se diferencia de ser respetuoso con las personas y la naturaleza. Garantiza unas condiciones de trabajo dignas, se preocupa por el presente y futuro de los productores, asegura relaciones comerciales a largo plazo, prohíbe el trabajo infantil y empodera a las mujeres.

¿Realmente marca una diferencia el Comercio Justo en el sector textil?

El Comercio Justo promueve y lucha por una producción sostenible del algodón, el cual ha bajado su precio en el mercado a un tercio de lo que costaba en los años 80 y afecta a casi 100 millones de hogares de 70 países, especialmente en países como oeste y centro de África, India, Pakistán y Asia Central.

Organizaciones como Fairtrade marcan el la diferencia para los cientos de pequeños productores que trabajan en las 98 cooperativas certificadas con Fairtrade ubicadas en India, Bangladesh y Egipto. De esta manera la vida de las familias de los productores de algodón mejora de forma duradera pues los productores pueden vender su algodón a un precio mínimo fijado que está siempre por encima del precio del mercado. Además los productores reciben la Prima Fairtrade, un dinero extra que los mismos productores en las cooperativas autogestionan y deciden de forma democrática en qué proyectos invertir que beneficien a toda la comunidad.

El principal objetivo de Fairtrade (enlace a www.fairtradeiberica.com) es erradicar la pobreza a través del Comercio Justo y su labor es la certificación de productos de Comercio Justo auditando toda la cadena de producción desde el cultivo del algodón hasta el producto final.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Cambiar el mundo es más sencillo y alcanzable de lo que podemos imaginar, y el Comercio Justo nos lo pone fácil para hacerlo a través de nuestras decisiones de consumo. La próxima vez que vayas a comprar algo pregúntate… ¿quién cultivó ese algodón?, ¿quién hizo la tela?,  ¿quién lo cosió?, ¿en qué condiciones ha trabajado y vive para que yo pueda comprar esta prenda a este precio?

Si te gustaría vestir con ropa que no dañe tu salud, la del planeta, ni la de las personas que la fabrican y no sabes por dónde empezar, en nuestro CURSO GRATUITO te enseñamos todo lo que sabemos. Apúntate y obtén acceso inmediato >>

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2 Comentarios

  1. Pardójico lo importante y díficil resulta en ocasiones el ser consciente y coherente con la forma de sentir y con los valores más fundamentales. Un artículo realmente interesante.

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