Texto: Laura Martínez Hortal
Foto: Noemí Genaro. Publicada en el número 2 de Gansos Salvajes Magazine

No quiero tener hijos. Cada vez más mujeres de mas de 30 repiten ésta afirmación en nuestro país.

Si pregunto por qué, escucho argumentos variados pero en general no he escuchado una reflexión profunda sino más bien un licito «no tengo ganas de complicarme la vida» o “es demasiado sacrificado-caro”, o sencillamente “no me apetece”.

Antes de continuar quiero aclarar que esta es solo una reflexión. Respeto y comprendo a las mujeres que deciden no ser madres y entiendo que no todas tenemos por qué hacerlo. Es más tal y como está la situación es una decisión de lo más racional. No quisiera ofender porque esto no es contra ninguna persona, es una reflexión sobre el sistema, sobre los tiempos en los que vivimos y sobre mi generación.

…Cada vez conozco más mujeres que afirman no querer ser madres.

Pero todavía no he conocido ninguna mujer que diga que nunca ha querido tener una relación de pareja. Seguramente habrá alguna, pero estarás de acuerdo en que es algo excepcional. Quizá influye en algo que las relaciones de pareja y el amor romántico se han puesto en el centro tanto en películas, como en novelas, canciones y en toda clase de producciones culturales. El deseo biológico y la expectativa de que ese es el ansiado final feliz nos lleva a todos a buscar conocer este modo intimo de relación en cuanto podemos. Al poco tiempo descubrimos que las perdices del cuento no apetecen todos los días. Y que ese final no era más que un principio, que hacer funcionar una relación requiere tiempo, energía y compromiso. Es un camino que requiere presencia y ganas. Pero ésta otra parte no ha interesado tanto a los guionistas de Hollywood ni a los cantautores centrados sólo en el sentimiento.

Todavía no he conocido ninguna mujer que diga que no ha tenido nunca curiosidad por vivir una relación sexual. Hace algunos años cuando los valores de la sociedad eran otros y el sexo se teñía con los prejuicios cristianos había muchas personas que elegían el celibato como camino. Hoy la cantidad de personas que toman ésta decisión ha caído en picado. Sin embargo tanto aquellas que decidieron entrar en conventos como los que no renunciamos al contacto sexual creemos que nuestra decisión es propia y libre.

Tampoco se discute que el trabajo sea algo positivo, nos dignifica y se percibe como correcto incluso hacer algo que detestas o que va en contra de tus principios por dinero (nunca se aceptaría socialmente una boda solo por dinero o vender sexo a cambio de dinero). El trabajo, por lo general, no se nombra como una carga, sino como un derecho, además que las mujeres lo hemos alcanzado a través de la lucha. Es un gran logro, nunca una obligación (aunque la cruda realidad es que si decides salir un tiempo del mercado laboral no te alcanzarán las cotizaciones para la jubilación y que con la presión económica y los precios de la vivienda es muy difícil que las familias subsistan si la mujeres no aportan dinero, además de que no sé si la realización es posible para una cajera de supermercado con horario comercial y sueldo de 700€). Pero aún así el trabajo es un DERECHO aunque si no nos pagaran la mayoría no lo haríamos.

Por otra parte el hecho de obtener un título y crecer en una carrera profesional no se nos muestra como una CARGA a pesar de que requiere compromiso, esfuerzo, implicación y energía. Pero se nos ha mostrado la otra cara, la del éxito, la recompensa, el dinero, el prestigio, la posición. Es algo que podemos elegir y está bien, yo misma lo he elegido. En occidente a nadie se le ocurre pensar que todo ese esfuerzo no es importante para tu vida, igual que en India a nadie se le ocurre pensar que hacer una gran inversión en tu desarrollo espiritual no tiene sentido. Me imagino yo diciéndole a mi padre con 15 años que me iba a dedicar los próximos años a la experiencia espiritual enlugar de a estudiar, es simplemente impensable. No podemos negar que los valores sociales de cada lugar y cada momento condicionan nuestras decisiones vitales.

Muchas mujeres y yo misma no hemos tenido interés por la maternidad durante nuestra juventud. Pero, cómo se nos muestra la maternidad? Los hijos se muestran como un yugo, como el mayor impedimento para nuestro desarrollo como mujeres independientes. Son CARGAS que debemos evitar o compartir (este es el lenguaje institucional y de los medios). Nadie te dice que esas cargas llamadas hijos ofrecen la posibilidad de tener una relación única, más profunda y cercana que ninguna que hayas tenido, que el amor que vas a sentir siendo madre no tiene comparación con otro ni en cantidad, ni en calidad. Y que vivir con ese sentimiento dentro, sinceramente no es una carga sino algo que aligera la vida, la dota de sentido, la hace divertida, te rejuvenece y te hace flexible. Todas sabemos qué es estar enamorada. Y nos gusta. ¿Verdad? Pues la magia del primer amor de pareja se queda en matillas con el primer mes del nacimiento de un hijo.

Lo que se muestra en series y películas son madres para las que los hijos son un figurante más en la escena, que no afecta en nada a su vida y su quehacer o por el contario nos enseñan a los niños como molestia, como obstáculo para nuestro desarrollo, vemos madres desquiciadas, con una gran necesidad de espacio propio, gritando a sus hijos y deseando de dejarlos con alguien. Y esa es una parte de la realidad, no niego que criar hijos es cansado, educar es repetitivo y a veces nos desquicia. Pero no te dicen que ser madre tiene el potencial de hacerte crecer como nunca, que aprendes sobre quién eres en el primer año de vida de tu bebé más que en 10 de terapia. Tampoco cuentan que vives una explosión de creatividad, de alegría y de lucidez. Que cambian tus prioridades y empiezas a ver el mundo con otros ojos, con un sistema de valores distinto, más cercano a la verdad, a la naturaleza y a la vida. Tampoco nos dicen que tu sexualidad estalla en el embarazo, que el parto es una experiencia sexual y la lactancia también. Yono hubiese querido perdermela, la verdad.

Pero todo esto ocurre sólo si te lo permites, sólo si no estás trabajando hasta el día del parto con la mente hiperactiva y con las hormonas del estrés en tu torrente sanguíneo. Todo esto ocurre si tienes un parto libre y respetado, si no hay intervenciones violentas y separaciones abruptas. Si decides abrirte a la experiencia, entregarte al vínculo con tu hijo, tenerlo cerca, conectar con él y darle lo que sientes que necesita desde el cuerpo. Y la verdad permitirse todo eso no se facilita ni desde la sociedad, ni desde las empresas, ni desde los gobiernos. Según nuestros gobernantes debemos dejar a nuestros bebés en guarderías antes de estar preparados, y no lo digo yo lo dice la neurociencia que ya ha demostrado que el cerebro del bebé dónde mejor se desarrolla es al lado de su madre durante los primeros 9 meses de vida.

Si todo ha ido bien y la maternidad te ha parecido una experiencia preciosa es normal que quieras decidir educarlo porque sabes que nadie lo va ha hacer con mas amor, porque sabes que dentro de un tiempo no te necesitará, porque sabes que 9 meses, 3 años o 5 es un rato en la vida. Que la infancia de tus hijos no vuelve a repetirse. Porque ves en su carita que te necesita cerca y tu quieres estar cerca. Porque saber que tienes tiempo para trabajar después, porque has trabajado mucho antes ya y ahora quieres criar y sabes que es lo mas valioso que puedes hacer en ese momento.

Aún así en este país existe una ayuda de 100€ para pagar guardería si sales a trabajar fuera, cuando se supone que tendrás un sueldo para pagarla. Pero si decides quedarte en casa, renunciando a tu sueldo no tienes derecho a ningún tipo de ayuda. Se gastan pastones en crear plazas de guardería, pero si decides no ocupar tu plaza nadie te ayudará. Ya no es el marido el que decide por ti, ahora son las instituciones las que saben lo que es lo mejor para las mujeres.

En estos días se está formando gobierno y las que estamos criando estamos fuera de todos los programas, todo está regido por el corto plazo y la productividad. Y olvidan que nuestros hijos pagarán las pensiones del mañana o quizá, con suerte alguno de ellos, sea capaz de resolver la difícil ecuación de supervivencia que platea el estado del planeta. La misma ecuación a la que nuestros gobiernos dan la espalda en pos de los mercados y las políticas económicas.

Entiendo perfectamente que las mujeres no quieran tener hijos, ningún animal en cautiverio quiere tenerlos. Y somos cautivas de un determinado nivel de consumo, de la visibilidad y el reconocimiento que nos da el trabajo fuera de casa, del horario de 9 a 19h, del no poder parar para conectar con qué queremos. Escavas intelectuales que vivimos dando la espalda a nuestro cuerpo. Entregamos nuestro tiempo y energía vital a la producción y al consumo y creemos que somos libres pero nuestros úteros saben que no. La libertad es difícil en una sociedad con tanto estimulo y más cuando cada uno de esos estímulos tiene detrás una estrategia publicitaria que pretende despertar en ti una respuesta determinada. La reflexión de hoy va sobre los deseos colectivos o los gustos colectivos. Cuando todos nos comportamos de forma muy similar me pregunto si nace de un deseo genuino o simplemente es un deseo inoculado por los mecanismos mediáticos y propagado por el efecto rebaño.

He decidido que voy a quedarme tranquila, que al menos voy a decir lo que no se dice:

Que sí, que tener un hijo es cansado, requiere tiempo, dinero y compromiso como casi todo lo que vale la pena en la vida, pero puede ser una experiencia inigualable que no resta nada, sino que suma y multiplica en todos los sentidos.

P.D: Agradezco a Mónica Felipe-Larralde por mostrarme la diferecia entre DERECHOS Y CARGAS.Y cómo se usa el lenguaje para manipular.

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27 Comentarios

  1. Increíbles las conclusiones que somos capaces de sacar cuando usamos nuestra capacidad de discernimiento. Mi gratitud a esta mujer y a todas las personas que no se quedan en la superficie. El mundo gira cuando al menos un 1% de su población PIENSA.

    • Mil gracias Esther. De verdad es muy valioso que te hayas tomado la molestia de comentar. Porque la verdad es que pensar es fácil, pero publicarlo da miedo,o al menos a mí me ha dado. Un abrazo

  2. Me ha encantado, gracias por compartir tus reflexiones…

  3. Me ha gustado mucho el artículo, enhorabuena. Es una explicación magnífica de como nos autoimponemos cargas (las de verdad) como absolutamente imprescindibles y como prescindimos de lo fundamental, de lo que da sentido a la vida: la humanidad. Quiero comentar el tema desde mi modo de pensar, personal y sin juzgar, solo exponiendo lo que a mí me afecta: es cierto que en la más temprana juventud no deseaba hijos, en ese momento, porque me parecía que en esa juventud hay que aprender, formarse, divertirse y luego ya sentar cabeza. Pero en cuanto la senté, en cuanto di una oportunidad a la madurez, mi único deseo fue tener hijos, por encima del de tener pareja o relaciones sexuales. Yo comentaba a mis amigas que tenía más alma de madre que de esposa. Ahora tengo las dos cosas, un marido estupendo al que quiero mucho, y unos hijos que son mi vida, literal, yo no sabría vivir sin ellos, o al menos, mi vida sería muy insulsa sin mis pequeñines. Sí que a veces se encuentra una cansada, pero más de trabajar y ser madre que de ser madre, a veces los dejas con alguien para ir a cenar con tu marido, pero una noche, no más, ambos preferimos cenar habitualmente en compañía de los niños que solos. Esa es mi vida, y me gusta.

    • Paloma, me ha gustado mucho leer tu comentario. En realidad todas somos diferentes, yo no quise ser madre, sólo me encontré este mundo maravilloso y me sentí engañada. Lo que me contaron no era verdad, hay mucho interés en dirigirnos hacia el consumo y la producción.
      Dessde luego tener hijos no significa dejar tu vida entera por ellos, pero si eljes parar un tiempo y dedicarte sólo a la maternidad tampoco pasa nada. Creo que debería apoyarse esa decisión, aunque no digo que sea para todas. En fin. Gracias por dejar tu opinión.

  4. Gracias por el articulo. Empiezo a estar cansada de que en mi entorno se mire mal en deducir quedarte en casa cuidando y educando a los hijos a jornada súper completa. Tienes razón respecto a las guarderías y sus subvenciones es. La verdad es que decidimos dejar nuestra vida profesional aparcadas por un bien mayor pero parece quepara el resto del mundo lo que has decidido es quedarte en casa siendo una mantenida, cuando lo que hemos hecho es cambiar una jornada de 8 horas por una de 24 horas.

  5. Yo soy una de esas mujeres que no quiero ser madre. No tengo instinto maternal, no me gustan lxs niñxs. Pero lo veo desde una perspectiva totalmente diferente: la presión que sufrimos las mujeres que libremente decidimos no ser madres es continua (familia, amigxs, sociedad en general….) como si nuestra vida solo cobrase sentido al quedarnos embarazadas y tener descendencia (cosa que, por supuesto, nadie se planteraría si se tratase de un hombre).
    Me parece que lo que hay que defender es la libertad de una persona para elegir si se tiene o no descendencia:
    – Si decides tener hijxs, que dispongas de las medidas de conciliación que te permitan criarlx y atenderlo correctamente (ampliación de permisos, escuelas infantiles gratuitas, horarios de trabajo racionalez, etc).
    – Si no quieres ser madre, que la sociedad respete una decisión que has tomado de forma autónoma y adulta.
    Por cierto, te aseguro que la grandísima mayoría de las personas sí quieren tener hijxs.

    • Gracias por tu comentario Antía. Estoy de acuerdo en que la mayoría de las personas quieren tener desdendencia, pero de lo que hablo es del contínuo crecimiento de mujeres que no quieren, (se refleja en los análisis demográficos) y trato de analizarlo.
      Vivimos en una sociedad violenta en la que el miedo a lo diferente lleva a las faltas de respeto continuas. No me extraña que no te sientas respetada en tu decisión, como tampoco hay respeto para quién quiere tener más de tres hijos.
      Yo nunca tuve instinto maternal, simplemente vino el embarazo y aluciné porque me pareció que todo lo que me habían contado al respecto era mentira. Y me apetece contar esa otra parte que nadie cuenta, la parte emocional, sentimental y sexual. Contar lo difícil que resulta querer dedicar más tiempo a tus hijos que el que impone el sistema laborar y el estado.
      De lo que estoy hablando en el fondo es de ingeniería social y de que hay una intención clara de hacia dónde deben ir nuestras energías.
      Y es a la producción y al consumo. Es lo que premia el sistema aunque la sociadad todavía presiona a los decidis no tener hijos. Me pregunto si eso seguirá igual dentro de 50 años. Gracias por tu aportación.

  6. Bravo, me ha encantado y estoy totalmente de acuerdo. Saludos!

  7. Antonia Letelier

    me siento 100% reflejada en estas palabras. porfavor quiero el siguinete número: antonia.letelier@gmail.com

  8. Hola gansosmag, he leído el artículo y me parece muy interesante. Por eso voy a escribir mis propias reflexiones sobre el tema, desde el punto de vista de una mujer que no quiere tener hijos.

    El aumento de mujeres que no queremos tener hijos puede entenderse también desde la siguiente perspectiva: hoy en día las expectativas sociales ya no son tan rígidas como hace unos 20 o 30 años. Antes, si decías que no querías tener hijos, se te consideraba una especie de bruja, o un monstruo. Ahora ya se acepta mucho más, empieza a a ser un camino posible para las mujeres.

    Antes, muchas mujeres (y hombres) tenían hijos cuando realmente, por sus características personales y psicológicas no estaban ni de lejos preparados para ello, cuando no eran adultos idóneos para encargarse del bienestar de su descendencia. Hablo de padres y madres que, porque no sabían hacer otra cosa, maltrataron psicológicamente a sus hijos, (ya no hablo de maltrato físico, esos casos son más extremos). Con maltrato psicológico me refiero a padres que no asumían plenamente su responsabilidad como tales, padres distantes, ausentes emocionalmente, insensibles e incapaces de crear un entorno afectivo adecuado. Creo que esto pasaba porque el mandato social era tan fuerte, que quisieran o no, había que emparejarse y formar una familia. Porque era lo que tocaba. No había ningún otro tipo de planteamiento, al menos no para la inmensa mayoría de la sociedad.

    Aclaro que yo vengo de un entorno familiar de este estilo. Y conozco bastante gente que ha crecido así, por lo que pienso que hablo de un porcentaje no desdeñable de la sociedad.

    Entiendo que tu hablas de una experiencia de la maternidad muy positiva, que es la que tu estás viviendo, y que es la ideal. Pero esta experiencia no se da así para todos, hay mujeres que la viven como una carga, como una pérdida de libertad, etc. Y creo que aquí se suma otro gran problema: que a día de hoy, aún es la mujer la que debe asumir la mayor parte de la responsabilidad de la crianza, y encima, tiene que trabajar. O sea, tiene que hacer una doble jornada. Los padres van incorporándose léntamente, pero en muchos casos no asumen del todo la responsabilidad que les correspondería.Y esto no me parece nada justo. Creo que es uno de los motivos por los que muchas mujeres viven o piensan la maternidad como una carga o una esclavitud. Porque se sienten solas en ella.

    Todo esto es una opinión muy personal, por supuesto, una aproximación desde mi experiencia familiar y lo que muchas veces veo a mi alrededor.

    un saludo.

    • Hola Muriel, la verdad es que son muchas las variables que influyen. Y sería simplista creer que lo que he escrito sea la única verdad. Sí creo que tiene que ver con que tenemos mas libertad en una parte para decidir aparentemente, si decides lo que el sistema aprueba sí. Pero si decides tener 5 hijos he visto verdado acoso en el trabajo y por parte delsistema médico, hasta llegar a mandar a una mujer a saludmental porque quiere tener su 5º hijo.
      Por otra parte, desde luego es muy difícil estar preparado para tener hijos, pero es cierto que hay gente que está menos que otra.
      Y mi experiencia de la maternidad ha sido positiva sila valoro en conjunto y he querido dar enfasis a los sentimientos que es lo que no se ve. Pero mi maternidad ha sido difícil y he sentido la péridida de libertad…En fin es un transito fuerte y hay que adaptarse, no se puede negar. Gracias por comentar

      • Si que es verdad, que a las mujeres o parejas que quieren tener más hijos que 2 o 3 se les critica también, y se les llama irresponsables. Parece que todo lo que se salga de lo socialmente esperado es castigado.

  9. Hola,
    Soy de ésas que no quieren ser madres y no porque me parezca una carga, ni nada por el estilo. Simplemente soy así, pienso que es algo que en 2016 no debería tener que justificarse, pero hay que hacerlo desde el momento en el que se identifica mujer con madre (o mujer con proyecto de madre). Me gustaría que, como a los hombres, las mujeres pudiéramos ser tenidas en consideración como seres autónomos de si vamos a tener descendencia o no. Me gustaría que en las revistas dirigidas a mujeres (así como ocurre en las dirigidas a un público masculino), no hubiera artículos dedicados a la moda niños para la vuelta al cole o qué hacer si mi hijo hace esto o lo otro. Porque ojalá llegara el día en que pudiéramos ser consideradas simple y llanamente como mujeres. Algunas pueden ser madres y otras no, pero poner como meta de nuestras vidas la maternidad (porque es lo máximo que podemos hacer, por lo visto) me parece ser injusto con nuestras capacidades.

    Entiendo perfectamente la queja sobre el error que cometen muchos tópicos de presentar a los hijos como cargas o losas con las que cargar, ¿pero no es lo mismo hablar de ser madre como la única manera de sentir un amor único que no tiene comparación con ningún otro y que va a ser lo que da sentido a mi vida? El problema es meterse en las prioridades de los demás: yo no digo que ser madre sea una carga para todo el mundo, digo que lo sería para mí, así como nadie tiene que decirme qué clase de amor es el más maravilloso que soy capaz de sentir ni que no tenerlo hace a mi vida carecer de sentido. Y éste es un fallo que se comete constantemente. Sólo hace falta leer un montón de entrevistas a cualquier famosa de turno con declaraciones como ‘claro que seré madre, sino la vida no tendría sentido’. Es todo una cuestión de respeto y de entender que no todo el mundo tiene las mismas prioridades ni sentimientos en la vida. Basta ya de generalizaciones por las dos partes.

    Y por último, porque me ha parecido muy ofensivo, yo no soy ningún animal en cautiverio. Me parece una contradicción mostrarse respetuosa con los sentimientos de una mujer que no quiere ser madre y soltar una frase como ésta. No siento ningún tipo de presión por ser madre porque nunca ha entrado en mis esquemas. No es algo que no me resulte atractivo por cómo está estructurada la sociedad ni porque sienta que no voy a poder compatibilizarlo con mi trabajo o mi independencia. Me alegro muchísimo (de verdad, sin ironías) por todas aquellas personas que son madres y sienten el amor más maravilloso del mundo, no lo pongo en duda en absoluto. Entiendo que pueda ser difícil entender que alguien no pueda querer tener eso que consideran tan especial. Pero lo siento, existimos y no lo sentimos igual. Dejad de buscar explicaciones, simplemente dejadnos ser lo mismo que vosotras: MUJERES.

    • Gracias Oskía por comentar:
      No pretendía ofenderte con mis reflexiones, que en ningún momento están diciendo ni recomendando nada a nadie tener o no tener hijos. Son solo reflexiones y mi propia experiencia. Y no tengo que desdecir nada, lo que he dicho está ahí. Se enaltecen muchos tipos de amor y al que se tiene por los hijos, que es diferente, no se le da un lugar justo, según mi entender. Que se puede vivir sin ese amor y tener una vida llena de sentido, seguro. Yo nunca he dicho que la maternidad a dado sentido a mi vida, porque no es así y nunca lo he sentido así. Como tampoco diría que mi pareja o el hecho de tener pareja da sentido a mi vida. Hablo de una experiencia, la maternidad, desde otro punto de vista menos usual. No pretendo ofender a nadie y menos decir lo que tiene que hacer.
      Por otra parte, no estoy de acuerdo en que las revistas no hablen de maternidad puesto que es un tema que importa a muchas, es igual que si se dirigen en un artículo a mujeres empresarias o a mujeres viajeras, yo que sé, son experiencias que no todas elegimos, pero interesan a muchas.

      Y por último no puedo retractarme de mi opinión de que vivimos en cautiverio (yo incluida). Según mi percepción y a reisgo de equivocarme entiendo que vivimos en una cárcel acotada por ideologías y cultura que recibimos desde la cuna a través de la ecucación, la familia, los medios, la economía y las políticas para que nos comportemos de una determinada forma según interese al momento histórico. En los años 40 todas tenían que ser madres y ahora tenemos que trabajar fuera, así que ni queriendo podemos tener 6 hijos. Pero todo esto es mas profundo y da para mucho. Gracias de nuevo por comentar y un saludo con todo mi respeto.

  10. Gracias por tus palabras, por cómo expresas y por todo lo que comunicas. Qué preciosa labor estáis haciendo! Un bonito y valioso trabajo para dignificarnos a todas (madres y no madres)…! No tiene precio. Gracias de corazón!

  11. Opino asi, es una realidad y me da tanta pena que gente del mundillo alternativo o espiritual tambien cargue contra las madres que vemos tdodo esto, pero no decimos nada, y se autoengañen tambien con formulas megaguays…y lo dificil que es explicarlo sin herir a nadie..MUCHAS GRACIAS POR EL ESFUERZO DE PLASMAR ESTOS PENSAMIENTOS DE MUCHAS MAMAS QUE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR PARA TODOS CON O SIN HIJOS, Y SOBRETODO PARA LOS NIÑOS!!MUCHO AMOR

  12. Ains…qué difícil! Verdad? …y qué fácil al mismo tiempo…
    Yo soy una MUJER que durante mucho mucho mucho tiempo repetía como un mantra que el «estado ideal de la mujer era el de ser tía». Hasta que mi cuñado enfermó y cogí vacaciones para acompañar a mis cuatro sobrinos mientras su madre, mi germana mayor, embarazada de la quinta, estaba en el hospital con su marido…
    Esos días de trajín, de calma, de madrugones, de niños que se despiertan de madrugada y se acurrucan en tu cana, de mocos y biberones me cambiaron por completo… Por primera vez, al vivirlo, supe que eso era exactamente lo que quería y … Cuando lo conseguí me pasó como a ti: me sentí engañada, porque el embarazo no es como te lo cuentan, el parto no es como te lo cuentan y la maternidad tampoco
    Imagino que cada una lo vive como quiere o como puede jajaja
    Recuerdo la presión social cuando no tenía novio, cuando aun no me había casado, cuando tras hacerlo no venían los niños, la presión brutal al separarme porque por fin comprendí que anhelaba ser madre y mi pareja no quería la responsabilidad de ser padre, el dolor de la separación, el miedo, la vergüenza de estar en el montón de las separadas ( mi médico de cabecera me dijo textual: » bienvenida a la chatarrería «)…
    Pero sabéis?
    Nunca en mi vida había decidido nada por mi misma, libremente… Recuerdo la certeza de tener a Nicolás en mus brazos, su olor y saber » esto es lo que quiero »
    Esa certeza me hizo, no sé… Liberarme?
    Encontré a mi compañero…o él a mí, qué más da! Y juntos hemos construido un HOGAR…estamos en ello, cada día… Y cada día es un nuevo día… Presiones? Imagino que sí, aunque ahora soy más consciente y simplemente las observo y las dejo que fluyan ante mus ojos, sonriendo… Y se esfuman, o se quedan un rato, pero se van…
    Nuestros tres hijos son una bendición
    Me siento profundamente agradecida y bendecida
    Son mis maestros
    Me encanta acompañarlos en estos primeros años de su vida…también me agoto, grito, me desespero…yo que sé… Y me perdono y sonrío y vuelvo a disfrutar de ellos, de su capacidad de amar, de perdonar, de jugar, de disfrutar…
    Nunca me he sentido más COMPLETA
    Gracias por tus palabras
    Gracias a todas por vuestros comentarios, todos nos enriquecen y nos ayudan a comprender que nada es malo o bueno en sí… Nadie es mejor que ninguna de vosotras y tampoco peor…somos únicas… Somos UNA!!!
    Fumemos juntas MUJERES, la pipa de la PAZ
    Cada cual con su vida, libre o no, madre o no
    Un beso enorme a todas, a cada una
    Recordad…somos UNA!!!

  13. Lo que yo no entiendo y nunca jamas entenderé, es el porque existe gente en este mundo que a lo largo de su vida tenga que abrir la boca para decir cosas tipo: «porque NO quieres hijos?»….No lo entiendo. No me entra en la cabeza. No entiendo CUAL es la necesidad imperiosa que les lleva a querer saberlo o meterse en algo asi. Yo jamas me meto en asuntos de nadie, no pregunto cosas tan personales, porque me sentiria una maleducada que se mete en asuntos que ni me importan, ni me van arreglar la vida por saberlo. Tan dificil es vivir cada uno a lo suyo? A alguien le va a cambiar la vida por saber si alguien ajeno tiene hijos o no?

  14. Y el motivo para ser madre? El profundo, el que va más allá de darle la vida a alguien?

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