Cuando era pequeña e iba a comprar ropa con mi madre me sorprendía que con lo que le gustaba ahorrar cuando miraba los precios de las prendas sólo decía ¡esto no vale ni el hilo de coserla!

Ella como toda mujer educada en tiempos de Franco sabía coser y sabía cual era el verdadero coste de las telas, el trabajo en patronaje, corte y confección de una prenda. No podía creer que la ropa fuera tan barata.

La gente de la generación criada en los 80 hemos crecido dando poco valor a la ropa porque era barata y accesible. Hemos tenido el privilegio de poder estrenar mucha ropa y tirar también.

Os cuento todo esto porque cada Jueves, cuando publicamos el look sostenible de la semana hay alguien que hace el mismo comentario: “Para mi bolsillo no es sostenible”, entiendo perfectamente que hay personas en situaciones económicas estrechas en esta parte del planeta y entiendo que no siempre podemos permitirnos ciertas prendas. Pero en este país cualquiera tiene en su armario muchas más ropa de la que se puede poner.

Aunque queremos mucha más…porque la publicidad nos hace creer que la que tenemos no es válida, está pasada de moda y ya no nos sentimos identificados con ese estilo.

En resumen.

  • Comprar camisetas por 3 euros es insostenible para nuestra salud porque los tóxicos que se han empleado para crearla (pesticidas, blanqueadores, tintes…) penetran en nuestra piel y no nos van a matar hoy pero…qué puede provocar esto a largo plazo? Ya estamos viendo como crecen las alergias y problemas en la piel.
  •  El algodón que se cultiva para crear los tejidos supone un 3% de los cultivos y requiere un 70% de los plaguicidas que se emplean a nivel mundial. Estos químicos, contaminan el aire, la tierra y el agua. También hacen daño a las personas que trabajan en los campos y finalmente los químicos llegan a nuestra piel a través de a prenda.
  •  Las condiciones laborales de las personas que trabajan en las fabricas confeccionando la ropa que no tiene certificaciones no tiene garantía de que sean dignas y justas. De hecho hay muchas fabricas en la actualidad en las que los salarios no llegan al mínimo requerido en su país para tener una vida digna. A menudo se trabajan más de 14 horas, sin libertad de movimiento, con sanciones por dormirse, sin botiquines, ni extintores, ni las condiciones mínimas de seguridad.
  • La deslocalización de los procesos de producción hace necesario un enorme gasto en transporte (que se paga con los bajos costes en suelos y materias primas: lo cual quiere decir que lo paga el planeta y las personas). El transporte masivo requiere combustibles fósiles y un gran aumento de emisiones de CO2. Y ya todos conocemos las consecuencias de esto.
  • El tejido que más se utiliza hoy día es una mezcla de algodón y poliester, el poliéster es un polímero que se obtiene del pet (plástico reciclado). El problema de este material es que no es biodegradable y permanecerá en el planeta por mucho tiempo después de que nos hayamos ido. Esto por una camiseta que al tercer lavado huele a sudor (es lo que tiene el poliéster) y tienes que tirarla muy pronto.

Puedo decir, en resumen que el precio de la ropa es el que es, únicamente que no lo pagas con tu dinero. Un parte la pagas con tu salud, otra con el sufrimiento de tus congéneres y de sus hijos, otra la pagan los ríos, los animales que viven en ellos, las aguas subterráneas, el aire….

Ah! Por cierto, si no puedes comprar moda sostenible. Compra de segunda mano, intercambia, modifica tus prendas…Aquí te dejo algunas ideas y aquí escribí algunos trucos para hacer la transición poco a poco.

Y para terminar te dejo un breve vídeo de una acción que hizo Fashion Revolution. ¿Comprarías esta camiseta por 2 €?

El trailer de la películo » The true cost».

Y el documental español completo «Do we change it»

Gansos Salvajes Magazine es la primera publicación dirigida a mujeres que tiene un reportaje de moda sostenible, ética, ecológica o/y reciclada en formato impreso. ¿Quieres saber por qué nuestros reportajes de moda son diferentes? Lo explicamos aquí.

Puedes conseguirla en papel haciendo click aquí y en versión online aquí.

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12 Comentarios

  1. Elixabete Idoiaga

    Excelente artículo!. A todas esas razones que habeis señalado yo añadiría también que el hecho de deslocalizar la producción de la ropa en países donde los costes de fabricación son ínfimos (me refiero al precio que se paga por ello, no realmente a su coste real), genera la destrucción de puestos de trabajo aquí que afecta a muchas personas.
    Aquellos que dicen que no pueden comprar ropa sostenible ¿se han parado a pensar que esa destrucción del puesto de trabajo les podría tocar a ellos?. Entonces seguro que ya no pensaban lo mismo. ¿Les parecería bien quedarse sin trabajo porque se contratara a otra persona en condiciones precarias, con un sueldo infinitamente menor, para hacer un trabajo que alguien considerara «similar» al suyo?. Supongo que en ese caso, la percepción de la situación cambiaría….No es que tu sueldo sea muy elevado, sino que el sueldo del sustituto es de exclavitud.

    • Una aportación excelente. Totalmente de acuerdo, es una pescadilla que se muerde la cola, nos parece caro porque ha habido una bajada del poder adquisitivo en este país a causa del paro. Mil gracias!

  2. Felicidades por este articulo. Explica muy bien los motivos por los que debemos considerar la moda sostenible. Un gran trabajo!

  3. Totalmente de acuerdo! Toda persona que sepa hacer ropa sabe el esfuerzo y, sobre todo, el tiempo que conlleva. Cualquier etiqueta en la que el precio sean 5-10 euros lo que en realidad está diciendo es que el material es de pésima calidad y que quien lo cosió apenas cobró unos céntimos por ella. Otra cosa es imposible. Todos queremos cosas baratas pero… ¿a costa de qué? del vecino? del medio ambiente? Es todo cuestión de consciencia y de educación, mucha educación. Gracias Gansos Salvajes por vuestro granito de arena, poco a poco la montaña se va haciendo más grande!

    • Muchas gracias por tu comentario Dorotea. Estoy de acuerdo contigo. A costa de qué? Al final todo repercute en todos porque compartimos el mismo aire, el mismo agua, la misma tierra…Y lo que ahorramos nosotros lo pagarán nuestros hijos.
      Aprendemos y compartimos lo aprendido…
      Gracias de nuevo y sigamos haciendo crecer esa montaña entre todos!

  4. Con tu permiso, lo comparto en Facebook 🙂 Mis pequeño granito es intentar comprar de segunda mano o a artesan@s locales. Paso a paso

  5. Felicidades por el artículo. Hace años que visto sin pisar una tienda de ropa al uso. Y aún no he tenido que salir desnuda ningún día a la calle.
    Compro, alguna vez que puedo pagar lo que vale la ropa, a gente que la hace aquí, o con sello de comercio justo.
    Cuando no, la mayoría de las veces, intercambio, reutilizo, alargo, corto, añado, rehago, etc (bueno más bien mi madre …) y en tiendas de segunda mano.
    Tampoco me obsesiono por tener un gran armario, y evidentemente no voy a la moda… voy a la mía 🙂

  6. Pingback: Look sostenible de la semana |

  7. Este tipo de campañas son las que hacen que seamos conscientes de los problemas que hay en el mundo y que no por que cueste menos significa que tenga menos trabajo detrás

  8. A thinking girl

    Antes que nada, muchas gracias por el artículo, nunca se sabe a quién puedes estar re-educando en la web. Pero he de decir que creo que el tema de vida sostenible vs capacidad de adquisición es mucho más complicado que esto: ¿qué pasa con una familia con ingresos básicos, por ejemplo? en un caso como este, incluso aunque los miembros de la familia sepan y tengan asimilado que en el mundo en que vivimos es de extrema importancia el cuidado del medio ambiente y de las personas que habitamos el mundo; ¿cómo se van a permitir la compra de productos sostenibles, si por defecto tienen un valor más elevado? Está claro que cada cosa vale lo que vale, pero si el poder adquisitivo no acompaña, ¿qué se debe hacer? No espero para nada que tengas las respuestas a estas preguntas, pero sí que creo que se ha simplificado demasiado este tema con eso de: » pagar el valor real de las cosas es lógico», que sí, lo es; pero también lo es pensar que no todos pueden permitírselo, en gran parte a causa del sistema social en el que vivimos. Ok, tal vez si no puedes permitirte comprar artículos de moda sostenible nuevos, siempre tengas la opción de lo de segunda mano. Pero, ¿qué pasa si un familia busca ropa para los niños, de una edad específica, por ejemplo; y no la encuentra en tiendas que le den una segunda vida a la ropa? El cambio en nuestro consumo es esencial para mantener vivos nuestros ecosistemas y la calidad de nuestros trabajadores (digo «nuestros» de una forma global), pero debe iniciarse desde arriba. Si el estilo de vida sostenible pasara a ser una obligación y los sueldos y demás aspectos de la vida social fuesen acorde, la historia sería distinta.

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