Texto: Ana Aguilera

Enamorarse es fácil. Tan fácil como encender una cerilla. Como que nos brillen los ojos con su luz. Brillar no cuesta esfuerzo. Pero ay! cuando la luz se va apagando… ¡Qué difícil resulta entonces no salir corriendo, huir de lo oscuro o ir en busca de otras luces que brillen a lo lejos!… Para enamorarnos estamos preparadas, preparadísimas,  todos los cuentos, las revistas, las novelas… Todo nos ha encaminado hacia allá, pero volver de la feria, eso no lo teníamos pensado. Aunque sucede.

Últimamente me sonrío recordando el  título de esa telenovela “Amar en tiempos revueltos”; ese es el reto.  Clarissa Pinkola Estés lo ilustra perfectamente en su “Mujeres que corren con los lobos” con un cuento maravilloso, en el que no hay príncipes ni princesas sino un pescador y una mujer esqueleto. Si no lo habéis leído, buscadlo por favor, porque hace falta leerlo. Nos habla del ciclo de vida-muerte-vida, que como a todo, también afecta a nuestras relaciones. Enamorarse es fácil, amarse es lo difícil, aunque también sucede, si nos atrevemos a amar también la hora que nunca brilla, la sombra, el hueso… y si estamos dispuestas a atravesar ese túnel las veces que haga falta. Y aunque después de un túnel se acabe una relación, eso no significa que el amor, ni mucho menos,  se haya acabado.

En el número 3 de gansos salvajes que está a punto de salir a la luz recomendamos la música de Ane Brun. Aquí os dejamos con este tema que compuso para la película “Mil veces buenas noches” bajo el título Daring to love ( Atreviéndose a amar).


 

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Author: gansosmag

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