Hace unos días, cuando volvía de llevar a mi hijo al colegio, escuchaba en el coche radio clásica y sonó una música que me encantó y que llamó mi atención por desconocida y lejana, aunque a la vez resonó en mí como si formase parte de mi propia historia. Comentaron que se trataba de una obra de Beatriz de Día, una compositora medieval que se cree que vivió en el siglo XII en la Provenza. Era una trovadora de las muchísimas que hubo, pero una de las poquísimas cuyas creaciones han llegado a nuestros días.

Las trovadoras y trovadores eran personas muy cultas, normalmente nobles o de la realeza, que cultivaban todas las artes y viajaban mostrando su talento por los reinos del continente europeo. Había hombres y mujeres, incluso hubo reinas que dedicaron su vida al arte.

Me pareció curioso que hablaran de que esa canción (cansó) trataba un tema innovador y controvertido para la época: El desamor, concretamente el rechazo del ser amado.

En aquel entonces el tema que inspiraba el arte era siempre religioso, y el amor que se cantaba era el amor a Dios. En la Edad Media el amor tenía una dimensión muy distinta, los matrimonios se concertaban, se practicaba el derecho de pernada, y el amor romántico no tenía el protagonismo que hoy tiene.

Tener perspectiva histórica ayuda mucho a tener una dimensión móvil de los límites de la sociedad y a comprender que vivimos dentro de construcciones culturales sostenidas por creencias colectivas que no son necesariamente verdades. Saber que se pueden derrumbar y construir otras estructuras nos libera y nos permite vivir a favor de nuestros deseos íntimos y menos en la obediencia de lo que la sociedad exige de nosotras.

El arte es la avanzadilla de la cultura futura, es evidenciador del paradigma vigente y promotor del paradigma futuro en muchas ocasiones. Las artes populares siempre han bebido del arte. En la sección mujeres en la historia del número que está a puntito de salir de Gansos Salvajes Magazine hablaremos de mujeres artistas que en los 70 fueron pioneras y comenzaron el movimiento del arte menstrual. Lo que en aquel tiempo fue una verdadera revolución hoy se ha filtrado mucho más allá de círculos artísticos y está muy presente en la realidad de las mujeres dando lugar a la revaloración y resignificación del ciclo menstrual. ¡Qué gran valor tiene el arte para la evolución social!

Pero volvamos a Beatriz de Día, ella habló del amor romántico y marcó una tendencia que cambiaría en profundidad la forma de relacionarnos y la forma de entender la vida de las futuras generaciones. Decía el jefe de psiquiatría de Stanford que una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud si eres hombre es casarte y si eres mujer es tener amigas. Porque estar con mujeres nos hace hablar de lo que sentimos y la expresión de las emociones repercute positivamente sobre nuestra salud puesto que es una forma eficaz de gestionar el estrés (primera causa de enfermedad).

Se me ocurre pensar que Beatriz de Día abrió una tendencia, aportó algo muy valioso a la sociedad, algo muy femenino. Por eso hoy quiero dar un lugar en nuestra memoria a esta mujer y por eso Gansos Salvajes Magazine quiere reconstruir en lo posible la memoria borrada. Conocer nuestro pasado se hace básico para conocernos y tener una identidad fuerte como mujeres. Nieves Muriel nuestra colaboradora experta en historia femenina escribió en el primer número de Gansos sobre Hildegarda de Bingen, en el segundo sobre Luisa Muraro y en este tercero sobre grandes mujeres artistas y no desvelo nada más. ¡Puedes conseguirlos todos en nuestra tienda online o en librerías!

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