Estoy encantada de presentaros hoy, en los viernes de moda sostenible, un calzado tan nuestro como son las alpargatas y las menorquinas, y lo hago de la mano de menorquinas POPA.

Este tipo de calzado fue desechado en su momento por la moda, por esa tendencia a pensar que todo lo que viene de fuera es mejor que lo nuestro. Además, el uso de este calzado se asociaba erróneamente con la pobreza, el mundo rural y el trabajo en el campo.

Ahora llega una nueva generación que está preparada para ir más allá de los prejuicios, superarlos y ser capaz de revalorizar tradiciones ancestrales como el esparto. Nuevos diseñadores están dando un giro a este calzado tradicional, enfocándolo hacia lo moderno y combinándolo con los diseños más punteros. Este es el caso de menorquinas POPA que combina tradición con tendencia y diseño. El resultado es fantástico: una menorquina clásica con un concepto totalmente nuevo y rompedor.

Después de conocer los estragos medioambientales y sociales que causa la fabricación de ropa y calzado a gran escala, se hace necesario revalorizar lo que está hecho artesanalmente y en condiciones laborales dignas. Así que el resurgir de la artesanía es un valor en alza que, lejos de ser un lujo innecesario, es, a mi entender, más bien una imperiosa necesidad.

Las menorquinas POPA están manufacturadas artesanalmente en España. Esto nos da garantía de que las condiciones laborales y el cuidado del medio ambiente tienen una regulación más seria y estricta que en los países asiáticos u otras partes del mundo.

Materiales como el esparto, el corcho o el yute combinados con piel hacen de las menorquinas popa un calzado sostenible, por estar basado en materiales fáciles de degradar por el medio ambiente.

No cumplen al 100% todos los criterios de sostenibilidad pero merecen mención en Gansos Salvajes. Un calzado de kilómetro 0 (hecho en España) y que además está producido artesanalmente recuperando técnicas y materiales que forman parte de nuestra cultura, tradición y de lo que da nuestra tierra (el esparto) me parece de gran valor.

Te invito a echar un vistazo a su web. Estoy segura de que va a sorprenderte la variedad de modelos y diseños basados en la tradicional menorquina. menorquinaspopa.com

Si te apetece comenzar a vestir con ropa que no dañe tu salud, la del planeta, ni la de las personas que la fabrican y no sabes por dónde empezar, en nuestro CURSO GRATUITO te enseñamos todo lo que sabemos. Apúntate y obtén acceso inmediato >>

ilustracion_flores-1

Apúntate y obtén acceso inmediato al curso >>

 

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El ser humano nace libre y, sin embargo, por todas partes se encuentra encadenado. JJ Rousseau

 El hombre es un animal que vive al aire libre y es lo que es como consecuencia de siglos y siglos de contacto con la naturaleza. Doctor James H. McBride

Que el egoísmo y la falta de conciencia nos están llevando a la destrucción del lugar que permite nuestra vida es algo que ya sabemos de sobra.
Se celebran cumbres y más cumbres, nos manifestamos por las calles y se crean ONG que luchan contra esto, lo otro y lo de más allá.
Y no digo yo que esto sea malo ni bueno. Lo que pasa es que poco o nada cambia, más bien, empeora por momentos. Pero, o no nos damos cuenta o no nos queremos enterar.

¿Por qué no nos queremos enterar?

Una de las principales causas por las que vivimos ajenos a la masacre de la que es víctima el medio natural es que la mayor parte de la población se encuentra concentrada en núcleos urbanos, lejos de la naturaleza. Y así, mientras que nuestra forma de vida no se vea afectada directamente, no haremos nada.

Solo el día que comprobemos cómo sale agua contaminada del grifo (si es que sale algo), que el botoncito de turno ya no responde al apretarlo y que veamos comprometido nuestro estilo de vida, entonces sí que despertaremos y nos daremos cuenta de que hay que hacer algo mucho más allá que tener buenas intenciones.

A mí, personalmente, me parece pretencioso aspirar a salvar el planeta. Él mismo se salvará solito, cuando llegue el momento, como lo ha hecho ya tantas otras veces. Ese no es, a mi parecer, el núcleo del problema. Lo que en realidad hay que salvar, y por vías de urgencia, es a la raza humana de su propio colapso y autodestrucción, de NUESTRA propia autodestrucción. ¿Cómo pretendemos salvar el planeta si ni siquiera somos capaces de cuidar de nosotros mismos?

Si te parece fuerte lo que digo no tenemos más que mirar a nuestro alrededor: mucha tecnología, sí, pero también:

  • Hn incremento acelerado de las llamadas enfermedades occidentales (diabetes, obesidad, cardiopatías, enfermedades autoinmunes, alergias, intolerancias, osteoporosis, cáncer y un triste y largo etcétera)
  • Depresión y suicidio
  • Deterioro de los ecosistemas y los recursos naturales
  • Luchas entre razas, religiones y naciones
  • Pobreza
  • Deterioro progresivo en el ánimo general

El panorama pinta mal y mucha gente vive inmersa en el miedo ante las perspectivas que se presentan. Pero quizás se trata de un camino que es necesario recorrer para evolucionar y ayudarnos a despertar. Y aquí es donde entra en juego la palabra rewilding.

¿Qué es eso de rewilding?

El movimiento rewilding a nivel europeo empezó con el objetivo de restablecer el equilibrio ecológico en los ecosistemas mediante la reintroducción de animales erradicados de su entorno por la acción humana.

Para ello, se han ido adquiriendo terrenos en lugares representativos de cada ecosistema con el fin de ir reintroduciendo las especies que un día habitaron en ellos, para que puedan vivir en libertad, como el lobo o el oso, por poner un ejemplo.

Pero son cada vez más las voces que hablan del rewilding humano, de “reasilvestrar” al ser humano. Sin ir más lejos, en nuestro país, el precedente ya fue sentado por Félix Rodríguez de la Fuente, quien consideraba, en palabras de Benigno Varillas, precursor del movimiento rewilding en España, que: “No el actual hombre neolítico, sino el hombre paleolítico, es el hombre verdadero y hay que luchar por recuperar esa arquitectura mental que tuvimos hace 10 mil años y perdimos cuando empezamos a domesticar y a ser posesivos y violentos”. Por lo tanto, para hablar de rewilding hay que empezar hablando de domesticación. 

Somos animales domesticados

El origen etimológico lo encontramos en la palabra domus o casa. El proceso de domesticación empezó el día en que el hombre decidió asentarse y dejar de ser nómada, meterse en una casa y pretender controlar y dominar el medio natural.

Durante un largo proceso de más de 10.000 años, se manipularon animales y plantas para atenuar todos aquellos rasgos que eran menos beneficiosos y así facilitarnos la vida y obtener beneficios económicos.

Pero también nos dominamos a nosotros mismos creando a nuestro alrededor un entorno completamente artificial y ajeno a nuestra propia naturaleza humana:

  • Nos encerramos en casas, oficinas, colegios, centros comerciales, medios de transporte, mientras que nuestra naturaleza humana es nómada y necesita del contacto constante con los elementos.
  • Comemos comida “de plástico”, cuando la naturaleza ya nos ofrece generosamente todo lo que nuestro organismo necesita para funcionar a pleno rendimiento.
  • Respiramos aire contaminado, tanto fuera como dentro, de los habitáculos que nos hemos inventado.
  • La gran mayoría realiza trabajos que no le satisfacen para pagar toda suerte de objetos que no necesita pero que supuestamente le traerán la felicidad.
  • No tenemos tiempo para establecer relaciones sociales auténticas.
  • Nos comportamos de una forma completamente ajena a nuestra verdadera naturaleza: con miedo, tristeza, agresividad y ansiedad.
  • Aceptamos vivir en lo que muchos ya llaman el zoo humano (entregamos nuestra libertad a cambio de seguridad) como el precio que hay pagar por el progreso, como algo inevitable.
  • Nos conformamos.

Y podría seguir, pero igual la lista se hace demasiado larga y deprimente. El resultado ya lo conocemos: nos sentimos completamente enfermos, sin vitalidad, débiles, descentrados y perdidos.

¿Por qué hemos llegado tan lejos?

Porque estamos profundamente dormidos, programados y condicionados. Vivimos como autómatas buscando soluciones en el sitio equivocado. Mientras sigamos creyendo que somos seres imperfectos que hay que “arreglar” comprando cosas y aceptando lo que nos rodea como algo normal e inevitable, que forma parte del imparable camino evolutivo y que la culpa es de lo demás, las cosas seguirán igual o seguirán empeorando.

¿Qué se puede hacer?

#1 Lo primero es analizar nuestro estilo de vida actual con honestidad y cuestionarnos el paradigma actual para así ir tomando conciencia de cuán condicionada está nuestra existencia, a todos los niveles (físico, emocional, mental y espiritual) por nuestra educación, por creencias, por la cultura en la que vivimos. Solo desde la toma de conciencia podemos empezar a dar los primeros pasos para desprogramarnos y salir del paradigma domesticado y destructivo en que vivimos.

#2 Reincorporar la naturaleza a nuestras vidas, cada uno en la medida de sus posibilidades. Te pongo algunos ejemplos muy básicos:

  • La manera más sencilla para empezar, es la alimentación. Deshacernos de “alimentos” nocivos de nuestras vidas de forma progresiva e ir incorporando un elevado porcentaje diario de alimentos completos y sin procesar, tal y como la naturaleza nos los presenta, sin etiquetas ni embalajes.
  • Devolviéndole a nuestro cuerpo el movimiento que tanto necesita. Déjate de sillas y de sofás, siéntate en el suelo o no te sientes, aprovecha cada ocasión de la vida cotidiana para moverte (subir escaleras, desplazarte andando y en bici…) a lo largo del día, reaprende los movimientos naturales propios del cuerpo humano (saltar, gatear, colgarse, nadar, correr…) y siempre que sea posible, realízalos al aire libre.
  • Pasando el máximo tiempo al aire libre en zonas verdes. La vida en centros urbanos desgasta el sistema nervioso y la mente. Por todos es conocido el bienestar inmediato que produce el contacto con la naturaleza y los beneficios que aporta esta práctica.
  • Exponiéndote a la luz natural solar siempre que sea posible y reduciendo al máximo la exposición a pantallas y emisores de luz artificial.
  • Aprendiendo técnicas ancestrales de vida en la naturaleza, como el conocimiento de plantas comestibles y curativas, el arte del fuego, orientación, arquería, cestería, etc.
  • Reestablecer relaciones sociales auténticas basadas en la puesta en común de talentos individuales al servicio del bien común de la sociedad.
  • Combinar de forma inteligente el progreso y las posibilidades que nos ofrece la llamada “Era del conocimiento” con el saber ancestral que poseían todas aquellas sociedades que vivían en armonía con la naturaleza y que carecían de la mayor parte de los problemas arriba mencionados. Hemos de aprender de lo que sí funcionó en el pasado en lugar de despreciar el conocimiento tradicional e intentar solucionarlo todo mediante la tecnología y el materialismo.
  • Sustituir la mentalidad de control que hoy impera por la del fluir. Es absurdo pensar que podemos controlar algo. Esa es una de las creencias que más sufrimiento provoca hoy en día.
  • Tomar cada uno la responsabilidad que nos corresponde sin culpar a nadie, ya que todos somos cómplices de lo que pasa ahí fuera. Lo que pasa fuera es un reflejo de lo que pasa dentro, de cómo pensamos, cómo sentimos y nos comportamos. Así que si no te gusta lo que hay fuera, cambia lo que hay dentro. Toda transformación colectiva empieza siempre como transformación individual.

Embarcarse en el viaje de “reasilvestrar” nuestras vidas supone mirar el mundo con otras gafas y, aunque el camino parezca difícil de transitar al principio por falta de compañeros de viaje, a la larga habremos ganado en conciencia, salud, autosuficiencia y libertad.

Cuéntame

Y ahora ¡cuéntame! ¿Cómo de dormido está tu lado salvaje? ¿Qué vas a hacer para despertarlo? Compartes tu experiencia o tus preguntas dejando un comentario y te contestaremos encantadas. Si te ha gustado este artículo, no dejes de compartirlo, para que más personas puedan beneficiarse de él ¡Gracias!

Autora invitada: Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparte estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía a través del contacto consciente con la naturaleza.

Un Comentario

  1. Me parece un artículo fenomenal, estoy completamente de acuerdo con lo que dices en él. Pienso que gran parte de lo que está ocurriendo es porque estamos más preocupados del materialismo y de satisfacer a nuestro ego que de vivir en paz y armonía con el medio que nos rodea.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Has escuchado hablar del minimalismo? En el audio del programa de radio de ésta semana hablamos del tema. Se trata de reducir y quedarte solo con lo que de verdad necesitas y de verdad te gusta. El minimalista nos ayuda a que nuestra casa y nuestra mente esté en orden. Hablamos del método de Mari Kondo la autora del best seller <La magia del orden>

En el libro, Mari Kondo, nos invita que nos deshagamos de aquello que no mejora nuestras vidas. La forma en la que hay que hacer la reducción de objetos según su método es tocándolos uno por uno para conectar con él, con los recuerdos que nos trae, con lo que hemos vivido con él y preguntarnos ¿Conservar esto me hace feliz? Y es que tener menos cosas ofrece bastantes ventajas según la teoría del minimalista:

  • Es más fácil conservar el orden
  • Hay menos que limpiar
  • Te enfocas más y te dispersas menos ¿Has trabajado con el escritorio lleno de trastos? Pues eso
  • Cuidas más lo que tienes
  • Gastas menos y sobre todo en tonterías
  • Contaminar menos y generar menos basura

Me resulta muy interesante aplicar estos conceptos sobre todo al armario. Minimizar la ropa que tenemos, conservar solo lo que nos gusta, nos quede bien y que sea fácilmente combinable es algo que nos ahorraría mucho tiempo. De todo este proceso vamos a hablar en el RETO ARMARIO SOSTENIBLE que estoy preparando y podrás ver la semana que viene. Si no quieres perderte nada apúntate a nuestra lista aquí.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

“Las mujeres queremos belleza. En todas las culturas. Entre las más pobres de las pobres, las mujeres nos adornamos. Con lo que sea, con una pluma de gallo, con una conchita, con un tatuaje, adornamos nuestras casas. Queremos belleza en nosotras y en el mundo, en la naturaleza y para nuestros hijos.” Isabel Allende.

Es innegable que la ropa despierta fascinación entre las mujeres. Está en nuestra naturaleza pero, por muchos motivos, este deseo genuino ha sido manipulado y aprovechado por la industria de la moda para llevarnos al hiperconsumo y para convertirnos en objetos decorativos o muy sexualizados para gustar al hombre. Siento que muchas mujeres estamos volviendo a la esencia de ese deseo auténtico y legítimo de sentirnos bellas limpiándonos de los dictados aprendidos.

Hoy traigo un viernes de moda sostenible un poco diferente en el que quiero mostrarte lencería y ropa interior creada para nosotras y para devolvernos a esa esencia sin oscuros intereses detrás.

La lencería que entendemos como bonita y sensual suele ser apretada e incómoda, con aros, varillas, push up y mil historias más. Todo esto consigue que guste a todo el mundo pero quien la viste es, sin duda, quien menos la disfruta.

Además, la ropa interior está en contacto con la piel de las zonas más sensibles de nuestro cuerpo. Suelen ser zonas por las que sudamos y hay mayor intercambio con el exterior por lo que no es recomendable usar prendas hechas con tejidos que contengan tóxicos ni metales en su composición (o en los tintes que le dan color) Tampoco es en absoluto recomendable el exceso de presión sobre ciertas glándulas y tejidos.

De hecho, en los análisis efectuados sobre los quistes que se extirpan de los senos, así como sobre la leche materna, se suelen encontrar restos de aluminio y parabenos que, en buena medida, provienen de los tejidos de poliéster y plásticos de envases alimenticios. (Fuente: Nicolas Olea, director de diversos estudios científicos en varias Universidades)

En general, la ropa interior de tejidos orgánicos y atóxica que había encontrado en los últimos años solía ser cómoda, suave y sin tintes, de color blanco roto y un poco aburrida. Se nota mucho la diferencia cuando llevas ropa interior de algodón orgánico (es una gozada) pero, sinceramente, con el tiempo empecé a echar de menos tener en mi cajón de ropa interior algún conjunto más sexy. No podemos negar que la ropa tiene el poder de despertar determinadas formas de sentirse. Por eso, hoy quiero presentar la selección de ropa interior que tiene blaugap.com. He tenido el enorme placer de probar varias de sus marcas y, para mí, cumplen todos los requisitos de sostenibilidad y diseño que podría pedir. Se puede decir que el mito de que lo cómodo y lo ecológico no puede ser sexy y seductor se rompe en mil pedazos con las prendas que nos propone blaugap. Por eso quiero compartirla contigo hoy.

¿Qué puedes esperar de la ropa interior de blaugap.com?

  • Está confeccionada con tejidos de algodón orgánico certificado GOTS. Esto significa que tenemos garantía de que se cultiva sin pesticidas, ni fertilizantes químicos, ni desperdicio de agua, respetando la biodiversidad y permitiendo al suelo recuperarse.
  • Son de Comercio Justo, distribuidores de la marca Maathai Organic, cuyas prendas están confeccionadas en Colombia por madres solteras con dignidad laboral. El resto de marcas que encuentras en su tienda también cumplen este requisito. Otras de sus marcas tienen prendas cosidas en Europa.
  • Sin residuos adicionales. Para eso cuidan minuciosamente el diseño de los envoltorios y las etiquetas. Todo está pensado para que cualquier residuo que se genere sea biodegradable. Tanto es así que las etiquetas de la marca Maathai Organic están hechas de papel reciclado y contienen semillas para que puedas plantarlas y crezcan preciosas flores. La propia etiqueta sirve de fertilizante.
  • Los tejidos son suaves, cómodos e hipoalergénicos.
  • Colorantes orgánicos. Los tintes utilizados en estas prendas están todos certificados por GOTS y cumplen con la normativa REACH. No se utilizan formaldehídos, ni colorantes azoicos, ni disolventes aromáticos, todos ellos productos perjudiciales para la piel.
  • Tienen una gran gama de sujetadores sin aros muy favorecedores. Son los que me resultan más cómodos y considero más saludables. Aunque también tienen algunos modelos con aro para las que los prefieran.
  • Diseños cómodos a la par que atractivos y sugerentes.
  • Una de las marcas que distribuyen es Comazo, que fabrica en Alemania y está muy acorde con la filosofía de Gansos Salvajes. Para fotografiar sus productos usan como modelos a sus emplead@s. De esta manera contribuyen al imaginario colectivo generando imágenes cercanas a la realidad, mostrando cuerpos variados y fuera de estereotipos. Así no contribuyen a aumentar el nivel de frustración e incomodidad con el cuerpo con el que nos movemos las mujeres. Qué diferencia!

Todo esto y mucha más moda sana para mujer, hombre y niño puedes encontrar en blaugap.com. También puedes encontrarlos en Biocultura. Te invito a que los conozcas presencial o virtualmente!  blaugap.com

4 Comentarios

  1. Interesante artículo. Certificación Gots para los colorantes no es sinónimo de colorantes orgánicos, son sintéticos sólo que controlados, de otra manera estaríamos hablando de colorantes naturales-vegetales, que no es el caso. Sigo prefiriendo marcas con diseños más limpios y cuidados: base range, the nude…

  2. Hola, no veo publicado mi comentario, no os ha gustado?

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ya puedes escuchar la última intervención de Gansos Salvajes en la radio. En esta ocasión hablamos sobre cine, más específicamente sobre como nos vemos representadas las mujeres en las producciones del séptimo arte. Y para ello en el programa presento una herramienta que sirve para medir precisamente si una película da o no un espacio de ecuanimidad mínima a las mujeres. Se trata del Test Bechdel, que consta de tres sencillas preguntas que sorprendentemente la mayoría de películas que hemos visto no pasan. Las preguntas son:

  1. ¿En la película aparecen al menos dos personajes femeninos?
  2. ¿Dichos personajes se hablan la una a la otra en algún momento?
  3. ¿La conversación que mantienen trata de algo más que no sea un hombre?Como puedes ver son preguntas sencillas. No significa que todas las películas tengan que cumplirlo, porque evidentemente se pueden hacer películas que solo representen historias de hombres y ser obras maestras. Pero cuando la mayor parte del cine no refleja una imagen de la mujer cercana a la vida real yo personalmente prefiero seleccionar mejor mis películas y poner una mirada crítica.

Los artículos de los que hablamos en el audio son:

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR