Foto: María Zafra

El viaje del héroe, el camino lleno de dificultades que emprende Ulises en la Odisea es la estructura literaria de superación y crecimiento que hemos aprendido. Lo hemos visto representado en miles de libros, películas, cuentos y en cualquier biografía personal. Las historias nos construyen y nos dan comprensión de la vida y de nosotras mismas. Pueden limitarnos o darnos alas. El viaje del héroe está interioridado en nuestra cultura, estamos predispuestas para proceso duros y finales felices. Pero ese no es el viaje para las mujeres, aunque en determinados momentos puede parecerse, nosotras no avanzamos en una línea horizontal, nuestro viaje es de la profundidad al exterior y vuelta a empezar. El tiempo es cíclico en nosotras, y nuestro viaje es una espiral en el que cada vez entramos más adentro y podemos salir más afuera. Es la búsqueda del equilibrio, los tránsitos por las diosas arquetípicas, los pulsos vitales de nuestra biología reproductiva. En nuestro viaje no nos espera al final Penélope, tomada como la esencia y el éxito, nosotras tenemos enseñanzas y éxitos en cada ciclo, igual que desiertos que atravesar. El viaje de crecimiento de la mujer es diferente. Porsi no vas a seguir leyendo quiero decir que voy a compartir mis conocimientos en una video-clase. Para poder enviártela necesito que me dejes tu email aquí>

Y ahora, si te paetece te cuento como he llegado a esas conclusiones:

Hace muchos años, en mi adolescencia comencé a detectar malestares, miedos, limitaciones, inseguridades que hacían mi vida difícil. Tenía la cabeza llena de ideas que me costaba materializar. Por todo esto comencé un proceso terapéutico. El autoconocimiento me llevó a descubrir que en la infancia se forja gran parte de nuestro malestar. Mi vida comenzó a circular y muchos obstáculos desaparecieron.

Una década después fui madre y volví a encontrarme con atascos personales, de la mano de autoras con Casilda Rodrigañez o Mónica Felipe-Larralde descubrí que había indagado para buscar soluciones en el ámbito familiar (en mi infancia) y que también era importante mirar afuera y ver el contexto social. Descubrí que el hecho de ser mujer tenía una gran influencia en la forma en la que me movía por la vida. La falta de referentes de éxito femenino, la desvalorización social de las tareas de cuidado y de la vida doméstica, de todo lo tradicionalmente femenino, la sobrevaloración y constante juicio sobre el cuerpo y la ropa de las mujeres, la invisibilización de las mujeres mayores que nos dice a todas que solo somos válidas en edad reproductiva, el contexto sociopolítico que no había permitido a las generaciones anteriores de mujeres decidir por ellas mismas. Toda esa frustración, esa falta de autoestima y el dolor que durante siglos han guardado las mujeres seguía corriendo por mis venas.

Todas crecimos en el útero de una mujer-madre que nos alimentó con el oxigeno de su sangre y por esa sangre corrían hormonas y neurotransmisores que nos trasmitían su tono emocional. Su forma de estar en el mundo. Por todo esto decidí crear Gansos Salvajes Magazine, una publicación en la que las mujeres pudiéramos encontrar otros contextos, un lugar donde encontrar referentes, donde las mujeres fueran tratadas como merecen ser tratadas. Donde lo artesanal y lo local tuvieran cabida. Donde el feminismo no tuviera que luchar con la feminidad. Donde se diera espacio para que cada una descubriera qué significa feminidad para ella. Donde se valoraran todos los tipos de cuerpos, edades y formas de estar en el mundo. Un espacio de seguridad para que las mujeres nos veamos reflejadas.

Gansos Salvajes refleja una nueva visión del plural universo femenino donde las mujeres podamos repensarnos, construirnos, generar debates que confeccionen puntada a puntada modelos de feminidad en los que nos sintamos cómodas y seguras.

Esta es mi aportación pero necesitamos mucho más, desde aquí invito a que se sigan creando espacios.

El mundo de la terapia me enseño a responsabilizarme de mi misma y a darme cuenta de las repeticiones, de los patrones de conducta que no me hacían bien, de mi discurso interior. Pero a la vez sentía que me invitaba a encajar, a adaptarme a un mundo donde si eres mujer tienes que negar ciertas partes con unas reglas de juego patriarcales. Es un camino útil y necesario pero sabía que desde ahí no podía encontrar mi sitio.

Cuando descubrí qué significa el patriarcado y como las desigualdades nos hieren a todos, pero mucho más si eres mujer y no quieres reprimir lo que te hace diferente. Menstruar, gestar, parir y amamantar nos ponen en un lugar de máxima vulnerabilidad dónde las desigualdades se palpan con más fuerza. En la suma de de estos dos caminos y algunos más encontré el mío propio.

He pasado años rebotando entre la emocionalidad infantil y la adolescente. De la impotencia a la rabia. Del sentimiento de victima ante el mundo a la lucha incansable por cambiar las cosas. Del bloqueo al agotamiento del que nada a contracorriente. De la inseguridad al yo lo puedo todo. Ninguno de los dos caminos me hacían sentir plena.

Gansos Salvajes fue la forma que encontré para pasar de la crítica al mundo y la lucha por cambiarlo a la construcción de un mundo mejor y más vivible. Así encontré mucha paz. Y desde aquí invito a cualquier mujer a la creación del mundo que quieren ver. Lo que hace una es insignificante, pero lo que hacemos muchas es notorio.

En los últimos años he creado jornadas, encuentros de mujeres, cursos, grupos de Facebook, lugares donde pudiéramos ser nosotras mismas, he reunido mujeres capaces de impactar a otras mujeres con su experiencia y su visión a través de ALQUIMISTAS. Si yo lo he hecho, tu también puedes.

¿Aún no conoces ALQUIMISTAS? Es la formación online vip de Gansos Salvajes. Un recorrido de 11 meses para crecer de la mano de expertas de alto impacto que te darán herramientas para prosperar en tu vida y sacar tu brillo interior. Las inscripciones están abiertas hasta el día 9 de Marzo, solo tienes la oportunidad de formar parte una vez al año. Te invito a echar un vistazo al programa aquí. http://www.alquimistas.org

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