Seguro que has escuchado hablar sobre los innumerables beneficios que tiene el mindfulness o meditación para la salud y la vida de las personas. Son muchas y cada vez más (cuanto más lo estudia la ciencia más se descubre)

Si quieres conocer estos beneficios, abajo hay un video donde Mario Alonso Puig lo explica fantásticamente.

Lo que hoy nos ocupa es cómo comenzar desde cero con este hábito saludable. Verás que es muy sencillo. En principio sólo necesitas un espacio tranquilo donde estar contigo misma. Aquí te cuento los puntos a tener en cuenta para empezar:

  1. Espacio: Antes de ponerte a meditar, asegúrate que en los minutos que tienes previsto sentarte no habrá interrupciones. No necesitas un lugar especial para la meditación, en cualquier habitación de tu casa puedes hacerlo. Yo pongo el móvil en modo avión y me pongo el temporizador para controlar el tiempo que tengo previsto.
  2. Postura: es importante pero permite cierta flexibilidad. Lo único relevante es tener la espalda recta y los hombros relajados. Puedes estar sentada en una silla con los dos pies en el suelo y las manos sobre tus piernas. También puedes hacerlo sentada en la postura fácil o del loto, esto es, con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas. Quizá te ayude poner un cojín en la parte trasera de los glúteos para mantener la espalda recta. (Puedes ver en la imagen las dos posturas)
    Posturas de meditación
    Imagen de la MASTERCLASE que impartió la profesora de Kundalini Yoga Emilce Azarello para ALQUIMISTAS.
  3. Comodidad: Debes sentirte cómoda, así que si necesitas pegar la espalda a una pared o al respaldo de una silla, hazlo. Si hace frío abrígate; si hay incomodidades físicas no te dejarán centrarte en la meditación. Por otra parte, se recomienda pegar la lengua al paladar, no es imprescindible pero puede ayudar ya que tenemos ciertas terminaciones nerviosas ahí que nos ayudan a relajarnos. Además, parece ser que ayuda a la circulación de energía en el cuerpo igual que las manos sobre las piernas o las rodillas.
  4. Manos: pueden estar con las palmas hacia abajo o hacia arriba. Habrás visto que los meditadores ponen posturas con sus manos. Se llaman mudras y no son necesarios para una meditación, aunque pueden ayudar a la concentración, a sentirnos calmadas, a ser más pacientes… Pero en una primera fase recomiendo no complicarse. Ya podrás ir introduciendo cosas nuevas.
  5. Respiración: El siguiente paso es cerrar los ojos y centrar la atención en la respiración. No se trata de parar la mente como se dice porque la naturaleza de la mente es pensar, se trata de dejar que los pensamientos pasen sin apegarnos a ellos. Es como observar el paso del agua de un río, si centras tu atención en la respiración te resultará más fácil. Puedes prestar atención a una cosa para no prestársela a mil (descubrirás que en ocasiones te pones a hacer la lista de la compra mentalmente, contestar emails o de qué le vas ha hacer el bocadillo a tus hijos) La atención es un músculo que se entrena, se trata de volver una y otra vez a ser observadora del río de pensamientos en lugar de irte con ellos. Con la práctica te irás dando cuenta de que eres más que tus pensamientos e irás abriendo a la experiencia de la atención plena.
  6. Tiempo: El tiempo para la meditación lo decides tú, yo empecé por 5 minutos diarios y me mantuve así más de un año, además sentí muchos beneficios en esa época. El ideal para mí ahora son 20. Se dice que entre 20 minutos y media hora es lo más positivo. Pero, desde mi experiencia, es mejor no exigirse mucho al principio. Si no puedes sacar el tiempo para meditar, te recomiendo algo más fácil, cerrar los ojos y hacer 15 respiraciones profundas. Esto te ayuda a volver la atención al interior y puedes hacerlo en cualquier parte. De todos modos recuerda que los grandes meditadores dicen que cuanto menos tiempo tienes para meditar más necesitas meditar.
  7. Disciplina: Para adoptar el hábito es muy positivo hacerlo siempre a la misma hora, como puede ser antes de desayunar o antes de cenar. Si lo asocias a una acción que sabes que tienes que hacer es más fácil de integrar en la vida.

Como ves, para comenzar a meditar no necesitas vestirte de naranja, ni irte a un templo, ni raparte la cabeza, ni poner inciensos… Es sencillo y lo pueden decir las participantes del curso ALQUIMISTAS que han empezando a meditar. Hacemos quedadas virtuales para meditar juntas y, en su momento, nos propusimos un reto de 21 días en los que quedábamos a una hora cada una en su casa y compartíamos la experiencia en el grupo privado de Facebook. Si quieres saber más sobre ALQUIMISTAS puedes ver todo el programa aquí. Las plazas están abiertas hasta el día 15 de Noviembre.

Aquí te dejo el video del que hablé al principio. No dejes de escucharlo si necesitas motivación o motivos para empezar.

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Photo by Jesse Bowser on Unsplash

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