Desde muchos púlpitos se habla de coherencia. Estoy de acuerdo: cuando sentimos, hacemos y pensamos en la misma dirección somos imparables. Pero esta afirmación ha creado en mi vida mucha frustración.

Suelo hablar de vestir con coherencia a tus valores. Hablo de comprar, consumir y, en definitiva, de actuar conforme a tus pensamientos. Pero ponernos la meta de la coherencia personal puede llevar a la inmovilidad.

La historia nos ha enseñado que todo cambio y toda evolución trae consigo un tiempo de incoherencia más o menos dilatado. Y todo proceso de transformación o cambio trae consigo radicalidad. Por poner algunos ejemplos:

  • Cuando empezaron las Vanguardias en el mundo del arte surgió paralelamente un movimiento fuerte de rescate del Renacimiento.
  • A finales de los 70, cuando los movimientos feministas consiguieron ganar libertades y mayor presencia de las mujeres en el espacio público y algunas esferas de poder, los abusos en la pornografía hardcore hicieron su aparición.
  • El movimiento de la moda ecológica y sostenible está siendo acompañado por la proliferación rápida de las grandes cadenas de fastfashion. Y estamos viendo un comportamiento del consumidor más polarizado.

Siempre que entra un pensamiento nuevo debe tomar fuerza y la resistencia de lo viejo es el reto que enfrentamos para afianzar esa nueva idea. Todo se polariza durante un tiempo. Como sociedad y como personas vivimos grandes temporadas en la incoherencia. El proceso y los tropiezos en el viejo modo de actuar son necesarios y favorables.

Por poner un ejemplo personal: yo misma, en mi proceso de vestir sostenible, he vestido prendas orgánicas (con un tacto y una sensación que me encanta) y, al mismo tiempo, también he comprado alguna vez ropa hecha de tejidos de poliester o teñidos con vete a saber qué productos químicos. Lo interesante es que, al sentir que mi piel no transpira y que el sudor huele más, se ha fortalecido mi determinación y he recordado parte de el por qué. Tras la incoherencia viene la verdadera lucidez.

Todo cambio personal, toda superación de un miedo y toda incorporación de un nuevo hábito es un proceso de crecimiento personal. Y el proceso es en sí mismo incongruente e incoherente. Porque vamos adelante y atrás. Si te sientes en coherencia total tal vez estés en un estado de profunda rigidez o insensible.

El mayor peligro que entraña esta situación es que las fricciones y los vaivenes nos hacen volver al estado anterior por miedo a no tener éxito en nuestro cambio. Nadie nos dice que recaer en el viejo hábito es parte del proceso y a veces abandonamos. Vivirlo acompañada y con la información adecuada es casi garantia el éxito.

Me he dado cuenta de que divulgar sobre estilo de vida sostenible y saludable no es suficiente para que nos lleve a la acción y cale profundamente. Por eso también ofrecemos formación en crecimiento personal y acompañamiento en procesos de cambio a través de ALQUIMISTAS. Si te sientes estancada en tu proceso continuo de cambio y vives la incoherencia con frustración y bloqueo, esta formación está hecha para ti.

El plazo de inscripción sigue abierto hasta el día 11 de Octubre. Puedes ver el programa aquí>


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4 Comentarios

  1. Estupendo artículo, con una visión muy genuina y que me llega

  2. Le estaba yo dando vueltas a una idea parecida. Genial descrito. ¡Gracias!

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