Hace poco, en un curso que realicé, conocí un lugar diseñado desde los principios de la permacultura.

En ese lugar había una piscina natural de agua clara y potable sin cloro. Aquella agua llevaba allí mucho tiempo y, sin embargo, no estaba corrupta. Encontraron la manera en la que el agua no se estropeaba imitando a la naturaleza y siguiendo dos principios sencillos:

  1. Movimiento continuo. Con un motor de bajo consumo hicieron que el agua estuviera permanentemente fluyendo.
  2. Plantas alrededor. Sembrando a la orilla ciertas plantas que tienen la capacidad de limpiar el agua y que imitan la morfología de un río.

De esta forma tan sencilla se puede mantener el agua limpia de forma natural y sin necesidad de tratarla químicamente.

Nosotros somos agua en un muy alto porcentaje y, por eso, veo un paralelismo claro entre el agua y las personas. La podredumbre de un ser humano es la amargura, la depresión y una vida sin sentido, formas de vivir propiciadas por el estancamiento personal.

El movimiento continuo para el agua es para nosotros la intrínseca necesidad de progreso, de cambio y de mejora en nuestras vidas.

El motor que nos mueve es el progreso y la superación personal. Alcanzar lo que antes nos parecía difícil o incluso imposible nos hace sentir llenos y alegres. Cuando estos cambios se hacen estando en contacto con la naturaleza inconscientemente estaremos imitando la inteligencia de la vida. Y este es el secreto para quitar los frenos que nos dejan estancados: miedo e inercia.

Y es que ni nuestros mayores deseos cumplidos pueden proporcionarnos felicidad sostenida en el tiempo. La vida requiere movimiento, crecimiento y expansión; y esto es lo único que nos hace sentir vivas, sentirnos felices.

El cambio es parte intrínseca de la vida, no podemos pararlo, ocurre solo, pero el progreso necesita que seamos activas.

Nuestro cuerpo cambia y va envejeciendo sin que tengamos que esforzarnos. Pero si queremos tener más energía y fuerza debemos comprometernos con hábitos de entrenamiento para conseguirlo.

Empieza septiembre y todos sentimos ese impulso por progresar, el año nos da una segunda oportunidad de lograr nuestros deseos, de mejorar, de llegar más lejos. Es una época del año en la que tenemos un impulso extra porque la vuelta a la rutina contiene un potencial cambio de hábitos.

Infinidad de veces te has propuesto alcanzar logros que sabes que mejorarán tu vida y no los has logrado. Lo que he descubierto es que haciéndolo acompañada se suma la fuerza del deseo de todas. Juntas somos capaces de alcanzar una enorme intensidad emocinal y la motivación suficiente para ponernos en marcha a través del compromiso con otras.

Para impulsar tu progreso personal, Gansos Salvajes abre inscripciones para ALQUIMISTAS, un programa VIP de formación integral y una comunidad de mujeres con ganas de crecer juntas. Sólo hasta el 11 de Octubre tendrás una nueva oportunidad de formar parte de este grupo de crecimiento personal para mujeres. Así que, si no quieres perderte nada, permanece atenta a nuestra newsletter. Si no formas parte de ella puedes apuntarte AQUÍ y recibir de regalo el número 1 de Gansos Salvajes Magazine en versión digital.

Texto: Laura Martínez Hortal
Foto: Eduard Militaru

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