TEXTO: Mónica Felipe-Larralde
Escritora y terapeuta elutero.es
FOTO: María Zafra 

Nos han educado en la represión sexual, en la negación del placer como parte innegable de la existencia y nos hemos acostumbrado a poner un muro de ladrillos, tensiones y corazas entre el mundo que nos rodea y nosotras mismas. Es como si entre la realidad y yo misma se interpusiera un escudo infranqueable que me oculta, pero, a la vez, me impide Vivir en mayúsculas. Es difícil vivir la sexualidad estando acorazada, con tabúes, miedos, estereotipos y cadenas… sobre todo si son inconscientes.

En esta cultura, el sexo ha estado (y aún lo está) condenado. Antes se prohibía el sexo de forma represora y ahora se generaliza de forma vanal  y superficial. De cualquier manera, en ambos casos, lo que se produce es un distanciamiento del yo como ser sexual. Si nuestros padres tenían prohibido por pecado cualquier acercamiento sensual y sexual; nuestros hijos tienen una relación con el sexo en la que prima la superficialidad y el consumismo. Esa traslación del sexo como objeto de consumo incluye un extrañamiento del mismo. Vuelve a colocarlo fuera del cuerpo, de la propia naturaleza humana. Lo cosifica y es por eso que permite ser consumido rápido y sin calidad, como la comida basura. La cultura de usar y tirar aplicada al sexo genera tantos fantasmas y tensiones internas como la represión de antaño.

Frente a las visiones puritanas, retorcidas, funcionales o esteticistas de nuestros cuerpos, necesitamos retomar el valor que tienen el sexo desde una perspectiva naturalista y empoderante, que no niegue la biología ni la mente, a la vez que asume la fuerza de la cultura, y nos capacite para relacionarnos con él de forma sana y coherente. Una sexualidad que emerja de un profundo conocimiento interno de mis deseos y necesidades. Que sea integradora, positiva, que no cosifique al otro/a, que me permita explorar mis sensaciones y elevar mi percepción… hablar de sexualidad es hablar de relación, sobre todo de la relación que mantengo conmigo misma. Es hablar de deseo y placer, de presencia, de conciencia, de energía, de Amor (en genérico)… hablar de sexualidad es hablar de  Vida.

En el artículo original la autora se publicó en el número 1 de Gansos Salvajes dentro de un conjunto de artículos titulados: LA ESCASEZ DE VIDA SEXUAL, UN TABÚ COTIDIANO. Puedes hacerte con ella en versión online o en papel aquí.  

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