Éste es el titular que ha publicado el país, como cabecera de una entrevista al diseñador Juan Vidal. En la entrevista el diseñador dejado caer algunas perlas como estas:

“Me gusta una mujer delgada porque es una paleta en blanco que te permite trabajar con ella de mil maneras y mil matices”, insistió el diseñador frente a la tendencia curvy. 

 “Me gusta una mujer equilibrada, delgada. La curva desvirtúa la prenda. Una mujer sexy siempre va a hacer sexy todas las prendas”.

“La moda es consciente de la realidad y mi filosofía no es el escándalo”. 

Y desde aquí me ha apetecido darle una respuesta en forma de carta abierta:

Estimado señor Vidal,

Me parece totalmente aceptable que le gusten las modelos clásicas y ultra delgadas para sus pasarelas, pero creo que si pretende vivir de lo que compren las mujeres españolas se está equivocando gritándolo a los cuatro vientos.

El gusto personal es libre, cada cual tiene el suyo y no pretendo cuestionar eso. Aunque creo que cuando se tiene un poder mediático y el resultado de su creatividad se muestra ante mucha gente, tiene usted una responsabilidad social. Imagino que no tiene usted conciencia sobre el alcance y el poder de las imágenes. Aquí le dejo un vídeo, quizá le ayude a reflexionar:

Dice usted que la curva desvirtúa la prenda. Hemos perdido el juicio? Para qué hace usted moda? A mi entender la moda debería estar al servicio de las personas  (y del planeta).  La comodidad, la libertad de movimiento y el abrigo son las funciones primarias de la moda. Una vez alcanzados estos objetivos se puede trabajar creativamente cada prenda hasta convertirla en una obra de arte. Crear es estar al servicio de las personas y no del propio ego del autor.

Dice también que una mujer sexy va a hacer sexy las prendas. Qué le hace pensar que una mujer con más kilos no puede ser sexy. La sensualidad y el contacto con la feminidad poco tiene que ver con el peso. Ha visto las bailarinas de danza del vientre?

Los hombres y las mujeres estamos inconscientemente muy condicionados por el modelo único de mujer. Nos han dicho qué es belleza y lo hemos comprado. Ahora nos toca desmadejar este embrollo interno y hacernos conscientes. Una vez visto que parte de nuestro gusto ha sido impuesto desde fuera podemos elegir. Si no el barco lo maneja la inconsciencia…y así nos va.

No sé hasta dónde va a llegar su carrera y si va a seguir subiendo como hasta ahora, pero la verdad es que la reivindicación de las mujeres reales no ha hecho más que empezar, no es una moda, simplemente estamos hartas! Ya no queremos aceptar una vida de sacrificio, de cirugías, de dietas continuas…No queremos seguir haciéndonos daño, ni queremos invertir tanto dinero y esfuerzo para alimentar el odio hacia nosotras mismas. No queremos que sólo se nos juzgue por nuestro cuerpo. No queremos ser sólo un accesorio que sube la audiencia. Estamos hartas! Quizá no sea lo mas saludable pesar 100kg, pero la vida es un proceso de aprendizaje. Por qué no podemos aceptar que todos nos somos iguales y que cada cual tiene su propio camino y sus lecciones para aprender.

Entiendo que usted escoja esta opción, pero le invito a mirar dentro de usted para comprender de dónde viene realmente su gusto por la delgadez extrema. Le invito a mirar el mundo que lo rodea y a preguntarse cómo puede servir su creatividad de una forma positiva.

Para no gustarle el escándalo ha lanzado una provocación hacia todas las mujeres que han sufrido y sufren los efectos dañinos del modelo único de mujer y de delgadez extrema que la industria de la moda pretende imponer. ¿De verdad quiere que le conozcan por eso?

Desde Gansos Salvajes Magazine defendemos la variedad, todos los cuerpos son dignos y merecen un reflejo positivo en los medios. Y nos gusta hacer los reportajes de moda de manera diferente, de forma que se de protagonismo y poder a las mujeres. Aquí puede leer sobre el tema.

 

 

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4 Comentarios

  1. Muy bien dicho! Me alegra saber que a través de esta revista se reinvindique la figura de la mujer. Gracias!

  2. Pues curvee la prenda para no desvirtuar el cuerpo, oiga!

  3. La neciedad y la ignorancia no conoce límites

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