Hoy compartimos el artículo completo que se publicó en el primer número Gansos Salvajes Magazine, sobre Moda y comercio Justo, escrito por Verde Moscú.

El 24 de abril de 2013, en Bangladesh, en Savar, el edifico Rana Plaza se desplomó, provocando más de mil cien muertos, principalmente trabajadoras y trabajadores del sector textil, empleadas de talleres proveedores de las principales empresas europeas de moda, entre ellas varias españolas.

El 24 de abril de 2013 también se terminó de desprender el velo que cegaba los ojos de la producción industrial textil deslocalizada, de la división orgánica del trabajo entre la Europa del “design by” y la Asia del “made in”. Se terminó de desprender porque, desde hace años estaba cayendo, desde que una parte del diseño, producción y distribución de la moda en Europa, que además es cada vez mayor, eligió otro patrón distinto. El de eco-fashion.

Eco-fashion es un concepto holístico que se refiere al sector de la moda y que incluye muchos aspectos de ella: desde el diseño hasta la distribución, pasando por la producción, el packaging o la promoción. Y todo en ello tiene un marcado acento ecológico. Cuando decimos ecológico, queremos decir que es un sistema que pretende ser integrado en un ecosistema.

En este caso, el cultivo del algodón, principal materia prima del sector, es ecológico, mediante técnicas de reutilización de agua o reducción de productos “azules” (pesticidas y químicos). Pero también lo es la relación de compra-venta del fabricante con el/la proveed@r de la materia prima, permitiendo que, al recibir un trato justo (fair trade) y unas condiciones de compra dignas, la persona productora de la materia prima pueda seguir manteniendo su empleo, su pequeña producción agrícola y sus condiciones de vida.

La producción debe seguir criterios similares, ya que los talleres de costura están auditados y controlados de manera que se asegura que las y los trabajadoras reciben un salario digno (living wage) que les permite vivir de acuerdo al nivel de vida y poder adquisitivo del país. Y en lo referente a la distribución, transporte y packaging, muchas marcas están llevando a cabo procesos “limpios” en el etiquetado de las prendas, el uso de materiales reciclados, plásticos reutilizados para los embalajes en los envíos y empresas de transporte certificadas en reducción de residuos.

La distribución no puede nunca quedar fuera de este juego. Las tiendas deben seguir la misma lógica, promocionando pequeños comercios, empleo permanente, promoción de cooperativas de trabajadoras y trabajdores y pequeñas políticas de reducción del consumo y las emisiones (embolsado y empapelado de productos ecológico, reducción de consumo eléctrico y tecnologías de ahorro como LED, no uso de limpiadores químicos o de perfumantes y ambientadores, uso de plantas naturales para el adorno en lugar de plásticas, etc).

Además, las tiendas y puntos de venta deben integrarse en el territorio, promoviendo el desarrollo de relaciones comunitarias y barriales para el mantenimiento de población local en el/los barrios y evitar la gentrificación y la explosión de franquicias y cadenas, generadoras de empleo de muy baja calidad.

Finalmente, un último aspecto de cuyo compromiso convinene hablar es de la atención a la persona consumidora. El propio modelo conlleva una atención personalizada, cálida, atenta…todo lo contrario que los supermercados de moda fast fashion, donde las relaciones impersonales y el deterioro de cualquier comunicación en la relación tendero/a-consumidor/a son tendencia imperante.

Y todo esto, sin embargo, queda cojo y resulta insuficiente si no se cumple el último eslabón de la cadena: el consumo. Toda la cadena es frágil si no existe al final una población local concienciada, dispuesta a elegir un consumo diverso que permita todo lo anterior, que ayude a favorecer esas relaciones igualitarias entre las personas y con el medio.

El consumo es un acto político. Consumiendo estamos eligiendo entre una opción y otra. Y estamos promoviendo un modelo de sociedad y de economía, u otro. El precio no puede ser más que un factor, indudablemente importante, pero en la ecuación de comportamiento entran más variables. Y en el consumo de productos textiles, hay una lista de factores y motivaciones de la que invariablemente no puede salir la calidad, el tejido, o el diseño, pero de la que no debería salir tampoco nunca las condiciones de producción, el impacto ambiental o el modelo de negocio que hay detrás.

Es un mito y un tópico que a las personas no les importe más que el precio. En nuestra corta pero intensa trayectoria podemos decir que no es así. Las personas consumidoras gozan, cada vez más, de un espíritu de criba, de un esquema cognitivo mediante el que evalúan los productos que consumen. Lo podemos ver en los productos de alimentación sobre todo, pero cada vez más en la cosmética o el textil. Quizá el problema sea la oferta, escasa aún en este tipo de sectores Verde Moscú una cooperativa de trabajo formada por tres personas y constituida en Sevilla en 2012. Pionera en Andalucía, es el primer proyecto de eco-fashion desde el sur de España. Propietaria de una tienda en el centro de la ciudad, desde nuestra posición hemos intentado conjugar todo lo anterior, ofreciendo marcas certificadas en tejidos naturales y ecológicos y condiciones de producción justas, pero además promoviendo un modelo de negocio democrático (cooperativa de trabajo) enmarcado en un territorio de pequeños negocios, defendiendo el pequeño comercio local, ofreciendo una atención y un trato personal agradable y sincero y participando en la promoción de actividades culturales y artísticas en el barrio.

A corto plazo, dentro de nuestros objetivos están el lanzamiento de una marca propia, que comenzará con diseños de camisetas de algodón ecológico este próximo verano, y que continuaremos con un crecimiento de la colección para las sucesivas temporadas, fabricando con tejidos naturales y ecológicos en Andalucía.

Todo lo anterior es un combinado de elementos que coadyuvan a crear un modelo de empresa social, un negocio en positivo, que contribuye a reforzar las relaciones comunitarias, genera empleo y desarrollo local endógeno y ofrece a sus vecinos/as calidad, diseño, y justicia social y ambiental.

La revista Gansos Salvajes, trata temas variados basados en la evidencia científica y en el impacto real de los hábitos que ha impuesto nuestro modelo de sociedad. Estamos comprometidas con la belleza, pero no a cualquier precio. Sólo usamos como modelos a mujeres reales de edades variadas, no usamos Photoshop para retocar su físico y siempre visten con ropa de tejidos orgánicos y sostenible. Aquí puedes ver una versión de prueba y aquí comprarla en papel (sin gastos de envío*) o en digital.

*SIN GASTOS DE ENVÍO.(España peninsular)

 

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2 Comentarios

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