Texto: Laura Martínez Hortal
Foto: Marcela Castro

Me encanta acariciar mis piernas y sentir mi piel recién depilada, este placer efímero dura escasamente tres días desde que alivia la irritación hasta que comienza a despuntar rabioso el nuevo pelo. Me encantan las piernas velludas de mi marido. No sé si solo me pasa a mí, pero percibo una gran carga de erotismo en el vello masculino. Es suave, agradable al tacto y tiene un aroma muy particular, distinto del de una piel sin vello.

El verano nos invita a movernos ligeras de ropa mostrando nuestros cuerpos. Pero esta estación exige a las mujeres preparación previa. Nosotras no estamos perfectas tal y como somos, si un día cualquiera comienza el calor sin avisar no “se acepta” que nos pongamos en bikini tal y como la naturaleza ha dispuesto. La belleza espontanea todavía no ha hecho a ninguna empresa cotizar en bolsa.

Este artículo no pretende emitir un juicio sobre gustos ni pronunciarse a favor ni en contra de la depilación, de lo que sí estoy en contra es de la imposición. Hoy día el prejuicio social basado en el puritanismo y la obsesión por la limpieza no permite margen de elección sobre la estética de nuestro propio cuerpo. No depilarse es motivo de exclusión social y laboral.

Incluso si nos gusta estar depiladas no existe la posibilidad de mirarnos las piernas sin depilar por falta de tiempo o por cualquier eventualidad y amarlas en lugar de pedir perdón, excusarnos, quedarnos sin baño o freírnos de calor en agosto con vaqueros.

Preguntarnos cuál es el propósito de la depilación para nosotras, revisar nuestros gustos comprendiendo que la maquinaria publicitaria nos ha repetido las imágenes y el mensaje millones de veces para que no podamos considerar otra posibilidad, es una labor que si las mujeres hacemos, quizá derive en un mundo dónde la variedad esté aceptada socialmente, donde podamos quitarnos el vello por el placer ocasional y no por obligación.

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6 Comentarios

  1. muy buen artículo! me gustaría un artículo acerca de la depilación láser porque… es realmente buena?

  2. Pingback: Belleza y feminidad. ¿Sabemos qué son? |

  3. Bueno, el vello de mi marido no me “pone” nada, la verdad, le acepto como es lógicamente, pero es que los hombres tienen más (mucho más) vello corporal que las mujeres si se lo tuvieran que depilar sería mucho más traumático que para nosotras. Sí hay una corriente ahora que “obliga” a los chicos a depilarse el pecho, por ejemplo, aunque muchos se rebelan y no lo hacen. Puede que esa sea nuestro error, el de las mujeres, el no rebelarnos contra las imposiciones de las modas. Por otro lado, hoy en día hay unos pantalones elegantísimos, fresquísimos y comodísimos (tan cómodos o más que un pijama) para verano, no hace falta llevar vaqueros si no quieres enseñar las piernas. Por lo demás estoy de acuerdo en que deberíamos permitirnos unas a otras ir sin depilar sin llamarnos “guarras” y otras lindezas a la que se atreviera a ir libremente como quisiera.

    • Entiendo y respeto que cada cuál tiene sus gustos. Puedes preferir el desierto a las praderas. Pero lo ideal sería que no existiera la obligación social y laboral de estar depiladas todas.
      Gracias por tu comentario

    • Hola Paloma, quizá esa es la clave que durante años no nos hemos revelado, pero siempre es tiempo, je, je, je. La clave es la libertad. Que haya o no pantalones frescos me parece irrelevante. Gracias por comentar!

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